VACACIONES DEL PRESIDENTE

Sánchez movilizó a más de 50 personas, 3 aviones y 4 helicópteros para sus vacaciones en Doñana

Obligó a que el avión oficial le esperase cuatro horas parado en Rota al prolongar con el almuerzo sus vacaciones

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Joan Guirado

Pedro Sánchez ha obligado a movilizar ingentes recursos públicos, tanto materiales como humanos, para disfrutar de cinco días de vacaciones en la residencia oficial del Palacio de Las Marismillas, en Doñana (Huelva). Según ha podido saber OKDIARIO, el presidente del Gobierno ha contado con más de 50 personas a su servicio durante la Semana Santa, además de tres aviones oficiales y cuatro helicópteros Súper Puma. A todo este dispositivo hay que sumarle también los agentes de la Guardia Civil destinados en el lugar que se han encargado de las tareas de protección.

El presidente del Gobierno; su mujer, Begoña Gómez; sus hijas y las mascotas de la familia emprendieron su viaje el pasado miércoles por la tarde de forma un poco accidentada. El avión oficial en el que viajaban, tal como adelantó en primicia este periódico, tuvo que dar media vuelta y volver a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, tras 40 minutos de vuelo después de sufrir una despresurización.

En menos de media hora, no obstante, se les preparó una nueva aeronave de características similares y pudieron iniciar sus vacaciones sin problema con un vuelo que les dejó minutos antes de las siete en la Base Militar de Rota (Cádiz). Allí les esperaba un helicóptero Super Puma, similar al que usaron para desplazarse desde La Moncloa a Torrejón de Ardoz, para acortar los tiempos de trayecto hasta Doñana.

Desde su llegada al Palacio de Las Marismillas, a la hora de cenar del miércoles, Sánchez y su familia apenas salieron del complejo de vacaciones, según fuentes conocedoras de su rutina consultadas por OKDIARIO. Es habitual cuando se desplaza a esta finca de Huelva que el presiente dedique parte de una jornada a pasear por los pueblos de alrededor. Pero este año la lluvia y el enfado que hay en la zona por las medidas ecologistas que su Gobierno ha impuesto en el entorno y que afectan directamente al modo de subsistencia de miles de agricultores que sufren restricciones en el regadío han hecho que Sánchez y su familia se recluyeran en casa durante las vacaciones.

En los últimos años, tal como reveló el propio Gobierno a través de una respuesta parlamentaria, se han efectuado obras por importe total de 820.214,73 euros en el Palacio de Las Marismillas para que tuviera todos los lujos y comodidades para las vacaciones de Sánchez y los suyos. Con este importe, entre otras cuestiones, se adaptaron los baños de la primera planta, se rehabilitaron elementos deteriorados, se acondicionó el palomar y se instalaron placas fotovoltaicas.

En pleno Parque Natural de Doñana, uno de los ecosistemas más preservados de Europa, el acceso a la finca propiedad de Patrimonio Nacional no es precisamente sencillo. Si Sánchez y su familia llegaron y se fueron de sus vacaciones en Las Marismillas en helicóptero, el medio centenar de personal que les prestó servicio tuvieron que atravesar la desembocadura del Guadalquivir, entre Sanlúcar de Barrameda y la banda de playa del Coto de Doñana, con la barca La Olga. Es el mismo método de transporte que la Guardia Civil desplazada desde Madrid y la que permanentemente está en zona, estos días, utilizaron para trasladar sus 4×4 de color blanco y sin identificativos policiales para la vigilancia.

Durante esta semana, según explican las mismas fuentes, la familia del presidente Sánchez ha contado con alrededor de 50 personas a su disposición durante su estancia en Doñana. A este nutrido grupo de personas, entre los que se encuentran cocineros, camareros o asistentes personales, además de los escoltas que viajaron desde la capital, hay que sumarle también los miembros del Ejército del Aire y del Espacio que prestan su servicio a bordo del Falcon o el Súper Puma -alrededor de media docena por desplazamiento- y los propios agentes de la Guardia Civil destinados a la zona y que, mientras está Sánchez allí, tienen que redoblar sus esfuerzos con relevos durante la madrugada.

A diferencia del día a día, cuando la agenda del presidente está más tasada, en sus días de descanso, explican, «todo fluye de otra manera». Hasta tal punto que la improvisación empieza a ser ya marca de la casa, condicionando así la jornada laboral de muchos trabajadores al servicio de la Presidencia y de los propios recursos materiales del Estado. El caso más concreto es el del Falcon que le fue a recoger a Doñana este domingo. Aunque según los datos que constan en poder de este periódico el Falcon tenía un slot preparado para despegar de Rota a las 13:16 horas, el avión oficial no acabó despegando hasta cuatro horas más tarde, ya que la familia decidió prolongar las vacaciones hasta después del almuerzo.

Ya en Madrid, como es habitual, el helicóptero Súper Puma fue a recoger a la familia presidencial a Torrejón de Ardoz. Pero tras la mala experiencia de la despresurización del inicio de las vacaciones y, debido al fuerte viento racheado que este domingo soplaba en los alrededores del Palacio de La Moncloa, Sánchez y los suyos prefirieron -en un gesto poco habitual- recorrer en coche los poco más de veinte minutos que hay entre el aeródromo y su residencia. Obligando así al helicóptero a retornar a su base en vacío.

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