Sánchez frena la intervención de los Mossos para poner a prueba al Govern el 21-D

Mossos d'Esquadra
Mossos d'Esquadra

Pedro Sánchez ha frenado el control de los Mossos porque quiere poner a  prueba al Govern de Quim Torra el 21-D, fecha en la que se teme una jornada de violencia callejera en Cataluña impulsada por los CDR. Al presidente le han convencido, al menos de momento, las palabras, vía carta, que el conseller de Interior de la Generalitat, Miquel Buch, ha dirigido al ministro Fernando  Grande-Marlaska. La intervención de la policía autonómica se la pide  la oposición pero también en su propio partido e incluso en su Gobierno, cuyos ministros ya están cansados de la situación catalana.

El Ejecutivo de Sánchez da un voto de confianza al Govern de Torra y pone a prueba a la policía de la Generalitat con el dispositivo que monten de cara a garantizar la seguridad del Consejo de Ministros que se celebrará el día 21 de diciembre en Cataluña. Sánchez pone el freno de esta forma a una nueva intervención del Govern que le enfrentaría a los partidos independentistas y dinamitaría cualquier opción remota de sacar adelante las cuentas de 2019.

Fuentes cercanas al presidente aseguran que será “la prueba del algodón” de si vale la pena seguir negociando con los partidos que están en el Govern, en función de si estos controlan la calle o ésta la manejan los CDR y la CUP. El entorno del jefe del Ejecutivo habría hecho llegar incluso al Govern, que lo que pase ese día será clave para contener las presiones de la oposición y otros poderes del Estado sobre que active de nuevo el 155 o no.

Pero a pesar de querer esperar al 21-D para intervenir o no en los Mossos, los planes de Sánchez podrían verse alterados si el día 18 la CUP toma el control de las calles, como ya ha avisado, coincidiendo con la sesión de cuestiones previas del juicio del procés, que se celebrará en el Tribunal Supremo. Un mínimo alboroto ese día que genere la inacción de los Mossos -Torra dio órdenes de ser permisivos con su socio prioritario- generaría una situación insostenible que obligaría al Gobierno a actuar a menos de 72 horas de la celebración del Consejo de Ministros en la ciudad catalana.

Las palabras de Buch a Marlaska, según fuentes de Interior, no convencen al Gobierno. Consideran que la Generalitat se pone a la defensiva y utiliza la excusa de que con Zoido también ocurría -una falsedad- para justificar lo injustificable. No obstante, paralizar una intervención que el lunes se daba casi por segura, consideran desde el Gobierno que es lo más prudente.

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