Caso 'Juan Carlos I'

El Rey comunicó a Sánchez hace una semana la marcha de Juan Carlos para organizar con discreción la salida

Rey emérito
Los Reyes y Pedrdo Sánchez en la Pascua Militar. Foto: EFE
  • C. Cuesta y L. Sela

El desenlace sobre el futuro de Don Juan Carlos se presumía inminente, aunque el día elegido era la incógnita que se resolvió este lunes, cuando la Casa del Rey emitió finalmente el comunicado en el que informaba que el Emérito se iba de España. La resolución estaba a punto desde hacía una semana, cuando el mismo Felipe VI compartió ya con Pedro Sánchez que había tomado una decisión sobre su padre, sin concretarle cuándo la haría pública. La situación en Zarzuela había devenido insostenible con las revelaciones publicadas día tras día por OKDIARIO en torno a las cuentas de Juan Carlos I.

El presidente socialista conocía, pues, con adelanto, los planes del Rey, aunque mantuvo la debida discreción con la Casa Real en aras de permitir una salida ordenada de Don Juan Carlos. El Emérito ha podido disponer así de la tranquilidad suficiente para salir del país rumbo a República Dominicana.

Un modus operandi que recuerda al de la misma abdicación, que Juan Carlos I comunicó a quien entonces era secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Como el socialista desveló más tarde, eso condicionó la decisión de retrasar su dimisión por los malos resultados de su partido en las elecciones europeas de ese año.

Conocido el anuncio de Zarzuela, Moncloa reaccionó con un escueto mensaje en el que, sin mencionar a Juan Carlos I, expresaba el respeto al anuncio y subrayaba el reconocimiento al «sentido de la ejemplaridad y transparencia que siempre han guiado al Rey Felipe VI» desde su llegada a la Jefatura del Estado.

Una postura que lanza un mensaje claro: la intención de Sánchez de preservar las relaciones con el actual monarca, frente a los ataques a la Corona que protagonizan sus socios de coalición. Podemos, por su parte, ha sacado su lado más combativo, desmarcándose de la postura oficial del Gobierno para reclamar que «se impida huir» a Juan Carlos I al menos hasta que salde las «causas pendientes que tiene con la Justicia».

Pablo Iglesias opinó, en un mensaje en redes, que «la huida al extranjero» del Rey Emérito es «una actitud indigna de un ex jefe del Estado» y «deja a la Monarquía en una posición muy comprometida». «Por respeto a la ciudadanía y a la democracia española, Juan Carlos I debería responder por sus actos en España y ante su pueblo», añadió el líder podemita.

El incesante goteo de informaciones sobre el cobro de comisiones y las cuentas offshore del Rey, que OKDIARIO lleva publicando desde hace dos años, ha provocado uno de los movimientos más relevantes en la historia de la Corona.

Los hechos se han precipitado sin embargo en los últimos meses. En marzo, este periódico contó que Juan Carlos I donó en 2012 a su entonces pareja sentimental Corinna Sayn Wittgenstein y a su hijo Alexander 65 millones de euros de un regalo que había recibido cuatro años antes del Rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz, con quien mantenía unas excelentes relaciones.

Distancias con Podemos

Los últimos escándalos han sido definitivos. Por parte de Moncloa el mensaje que se ha ido trasladando ha consistido básicamente en apoyar la decisión de Felipe VI y defender su figura, preservándola de la de su padre. En sus primeras declaraciones sobre el asunto, Sánchez admitió que las noticias eran «inquietantes y perturbadoras» pero destacó también el hecho de que Don Felipe hubiera decidido marcar «distancias».

El socialista no ha querido dar rienda suelta a las presiones de Podemos contra la Monarquía por la investigación de las cuentas del Rey Emérito. Como avanzaba OKDIARIO este mismo lunes, la consigna en Moncloa era que se respaldaría únicamente la salida de Don Juan Carlos, como reclamaban sus socios, si así la planteaba formalmente la Casa Real. Este periódico adelantaba también que la resolución estaría llegando a su punto de cierre, precisamente por el convencimiento en la Casa Real de que la salida sería la mejor situación, al menos temporal, al descrédito que rodea a la figura de Don Juan Carlos y con el fin de aislar a la Jefatura del Estado del posible contagio de la imagen generada en torno a la figura del Emérito.

El Jefe del Estado buscaba una salida digna para su padre, pero a la vez contundente y que le permitiese renovar y mantener aislada la imagen de la Corona en un momento en el que las presiones y comentarios procedentes del área de Podemos no dejan de aparecer.

La decisión final se ha conocido después de que los Reyes hayan finalizado su gira por las distintas comunidades autónomas y a punto de desplazarse a Mallorca para disfrutar del tradicional descanso estival.

La fórmula utilizada, en primera persona y como una decisión propia, es la misma que en anteriores ocasiones.

«Deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad. Mi legado, y mi propia dignidad como persona, así me lo exigen», se anunciaba en la carta difundida la Casa del Rey. «Hace un año te expresé mi voluntad y deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. Ahora, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España».

La decisión preserva el título de Rey de Don Juan Carlos. Para despojarlo habría sido necesario modificar el decreto del 13 de junio de 2014, que expone que «Don Juan Carlos de Borbón, padre del Rey Don Felipe VI, continuará vitaliciamente en el uso con carácter honorífico del título de Rey, con tratamiento de Majestad y honores análogos a los establecidos para el Heredero de la Corona, Príncipe o Princesa de Asturias».

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