Memoria Histórica

¿Quién fue José Antonio Primo de Rivera?

Primo de Rivera
José Antonio Primo de Rivera.
Gonzaga Durán

José Antonio Primo de Rivera se ha convertido en tendencia, después de que el Gobierno de Pedro Sánchez haya anunciado que sus restos mortales serán exhumados el lunes 24 de abril del Valle de los Caídos para ser trasladados al cementerio madrileño de San Isidro. Se trata de una petición realizada por su familia. Primo de Rivera es conocido por ser uno de los fundadores de la Falange en octubre de 1933. Fue fusilado en noviembre de 1936 en Alicante por «rebelión militar» contra la Segunda República, cuatro meses después del inicio de la Guerra Civil.

Nacido el 24 de abril de 1903 en Madrid, era el hijo mayor de Miguel Primo de Rivera. Fue abogado de profesión. En abril de 1925 entró en el Colegio de Abogados de Madrid y abrió su propio bufete, después de terminar el servicio militar. Concurrió a las elecciones de 1931 con Unión Monárquica Nacional. En estos comicios no logró su escaño, aunque sí que logró ser diputado en las Cortes de la Segunda República en las elecciones de noviembre de 1933. Fue diputado por Cádiz con la coalición conservadora monárquica.

Fue adquiriendo notoriedad política y fundó la Falange el 29 de octubre de 1933, junto a Alfonso García Valdecasas y Julio Ruiz de Alda. En febrero de 1934 la Falange se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos. Esta nueva formación pasó a denominarse Falange Española de las JONS (FE de las JONS). En las elecciones de febrero de 1936 no obtuvieron ningún escaño. Fueron los comicios que ganó el Frente Popular.

Fusilado

Ese mismo año la Falange fue declarada una formación ilegal. José Antonio Primo de Rivera fue encarcelado por posesión ilícita de armas el 14 de marzo de 1936. Posteriormente, el 5 de junio fue trasladado a la cárcel de Alicante. Este traslado fue ordenado por el Gobierno del Frente Popular. Primo de Rivera fue juzgado por «conspiración» y «rebelión militar» contra la Segunda República, pese a que cuando se produjo la insurrección ya llevaba cuatro meses encarcelado. Fue condenado a la pena de muerte por fusilamiento, por lo que el 20 de noviembre de 1936 fue ejecutado por un pelotón de ocho milicianos anarquistas. Sus últimas palabras antes de morir fueron las siguientes: «Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia».

Aportando documentos inéditos, el periodista José María Zabala narró en Las últimas horas de José Antonio cómo esa ejecución no vino precedido de la orden de «fuego» y los disparos se efectuaron «a capricho» y a apenas tres metros de distancia. Una auténtica «carnicería». Contaba con apenas 33 años.

Sus restos fueron exhumados del cementerio de Alicante y escoltados hasta el monasterio de El Escorial. El 19 de noviembre de 1939, fueron trasladados al Valle de los Caídos por orden de Francisco Franco. La figura de José Antonio Primo de Rivera se convirtió en una leyenda en el bando nacional, pese a sus conocidas diferencias con el dictador, quien llegó a ocultar la muerte durante dos años.

Ramón Serrano Suñer, el que fuera ministro de Asuntos Exteriores durante la dictadura franquista (octubre de 1940-septiembre de 1942) relató en sus memorias lo siguiente: «Respecto al mismo José Antonio no será gran sorpresa, para los bien informados, decir que Franco no le tenía simpatía. Había en ello reciprocidad pues tampoco José Antonio sentía estimación por Franco y más de una vez me había yo —como amigo de ambos— sentido mortificado por la crudeza de sus críticas». Durante esos dos años los falangistas intentaron evitar el famoso lema «¡Presente!» (usado para referirse a los caídos durante la guerra) por el de «José Antonio, ¡ausente!», esperando que volviera.

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