Sánchez finaliza su viaje a México sin convencer a López Obrador para que apoye a Guaidó

  • Joan Guirado. Enviado especial a México

El presidente del Gobierno ha basado su agenda, más allá de una reunión con el presidente mejicano, en rememorar el exilio republicano y en mantener contactos con el empresariado español en Méjico.

Pedro Sánchez finaliza su minigira por República Dominicana y México, noveno y décimo país que visita el jefe del Ejecutivo tras llegar a La Moncloa en junio, sin grandes logros tras 72 horas de agenda frenética.

En México, Sánchez pretendía conseguir el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador al venezolano Juan Guaidó, además de sumarlo al grupo de contacto europeo, pero no ha sido así, a pesar que Sánchez relajó su discurso, tal y como avanzó OKDIARIO, respecto al que había pronunciado un día antes en un acto de la Internacional Socialista en Santo Domingo, donde llamó “tirano” a Nicolás Maduro.

Junto a López Obrador, el presidente del Gobierno otorgó a Maduro una cierta legitimidad que Moncloa dice que no reconoce al llamarle “ilegítimo”, para pedir un diálogo entre Guaidó y Maduro con el fin de celebrar cuanto antes elecciones “libres y democráticas” convocadas por el presidente al que España no reconoce.

Pero no sirvió de nada. El jefe del Ejecutivo mejicano continúa en su posición de no reconocer a Guaidó como presidente interino del país. Además, López Obrador también rechazó el ofrecimiento de Sánchez para que participase en el grupo de contacto impulsado por los países europeos para facilitar el diálogo.

Sin conseguir el principal objetivo, Sánchez ha dedicado el resto del viaje al país azteca a conmemorar los ochenta años del exilio republicano español junto a la titular de Justicia, Dolores Delgado, que en un acto que el entorno de la ministra considera “muy emotivo” y junto a la familia del ex presidente de Esquerra Republicana de Cataluña y de la Generalitat Lluís Companys, homenajeó la figura del independentista con la entrega del certificado que le reconocía como víctima del franquismo.

Sánchez también impartió una conferencia en el Colegio de México, una de las instituciones fundadas por los españoles exiliados, donde cargó contra VOX llamándoles “nostálgicos del franquismo” y puso en valor “la dureza del exilio”.

Sánchez también ha aprovechado su estancia en México para dar apoyo a las más de 6.000 empresas españolas que tienen presencia en este país. Flanqueado por el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, la directora general de la Cámara de Comercio de España, Imma Riera, y la ministra de Industria, Reyes Maroto, el jefe del Ejecutivo ha hablado ante un centenar de empresarios -entre los cuales estaban altos directivos de empresas con sede en España e intereses en Méjico como Esther Alcocer Koplowitz de FCC; José María Álvarez Pallete, de Telefónica, o Gonzalo Urquijo, de Abengoa- en un acto más pensado en las próximas elecciones generales que en el interés de Sánchez por la inversión española en el país.

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