REUNIÓN PSOE-JUNTS EN GINEBRA

Junts exigirá al PSOE modificar su proposición de amnistía para asegurar que «salva a Puigdemont»

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Joan Guirado

Las nuevas exigencias que Junts pone sobre la mesa y las filtraciones de las últimas horas, tras muchos días de secretismo, han estado a punto de hacer suspender la primera cita clandestina y secreta entre los socialistas y los separatistas en Ginebra. Junts quiere que el PSOE haga una modificación en su propuesta de amnistía con el objetivo de asegurarse que ésta «salva a Puigdemont». Así, este sábado, a orillas del lago Lemán, Santos Cerdán y el ex president catalán pasearán por la ciudad suiza como dos enamorados recientes que planifican una vida juntos sin saber si el enamoramiento es pasajero o real. En este caso, explica un dirigente socialista, «circunstancial y por pura necesidad».

Ginebra, ciudad de paz, será el escenario de la primera foto de un partido de Gobierno negociando cuestiones políticas de ámbito doméstico con un verificador internacional sentado en la mesa, tomando nota de todo, y obligando a todas las partes a que cumplan. Desde la investidura de Pedro Sánchez hasta hoy, cuando apenas han transcurrido dos semanas, han pasado algunas cosas. Y la Proposición de Ley de Amnistía que el PSOE registró en solitario, tras pactar hasta la última coma con Junts, ya no satisface a los de Carles Puigdemont -que no se dejó ver este viernes, al recorrer en coche los 688 km que hay desde Waterloo a Ginebra-.

Santos Cerdán y Míriam Nogueras a su llegada al aeropuerto de Ginebra.

Los junteros, en las reuniones preparatorias previas a la cita con el verificador, les hicieron saber a los socialistas que estaban dispuestos a humillarlos otra vez. Y, teniendo en cuenta los cambios de opinión a los que han sometido a Sánchez y la reunión con mediador en Suiza, ya van unas cuantas. Junts ha modificado el orden del día de la primera reunión para que el «acompañante», en palabras de Félix Bolaños, deje constancia por escrito de que el PSOE que lidera Cerdán en esta negociación de Ginebra debe modificar su propia proposición de la Ley de Amnistía para garantizar que Puigdemont salga indemne. Hay nervios tras la imputación por parte del juez Manuel García-Castellón en la causa que instruye por terrorismo contra el Tsunami Democràtic.

Puigdemont y Cerdán en Ginebra

Esta nueva exigencia, que se suma a la del trato fiscal diferencial y a la del referéndum que Junts pondrá sobre la mesa en esta primera reunión en Ginebra de Puigdemont y Cerdán, junto a las filtraciones de las últimas horas que agrandaron la desconfianza entre ambas partes, culpándose mutuamente de las mismas, estuvieron a punto de truncar los planes. Este viernes por la mañana, Santos Cerdán y los suyos estuvieron a punto de cancelar su viaje. Y así se lo comunicaron a Junts. Salvaron los muebles de este primer asalto entre clima de desgana y obligación.

Discreción en Ginebra

El aeropuerto internacional de Ginebra, a escasos 10 minutos en coche de la ciudad, fue anoche una pasarela por la que desfilaron con rostro serio y posado enfadado dirigentes del PSOE y Junts. Tratando de escapar de una prensa que, agolpada en la zona de llegadas de la terminal, buscaba respuestas a muchas preguntas que ambos partidos tratan de silenciar. ¿Cuándo será la reunión? ¿Quién ejercerá de verificador? ¿Quién asume los costes de los verificadores? Silencio por parte de la primera en llegar, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras. «Mañana tendrán noticias», decía el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, que llegó a eso de las ocho de la tarde.

Las dos delegaciones llegaron cuando coincidía con la llegada de más vuelos procedentes de España: de Barcelona, Alicante, Málaga, Madrid… «Pues, vamos a esperar un poco y les increpamos», le decía una mujer a su marido, que aterrizaban de turismo en Ginebra. Y así fue: «¡Traidora!, ¡hija de p…!», «¡golpista!»; son sólo algunos de los improperios que tuvo que escuchar Nogueras. Cerdán corrió mejor suerte y pudo abandonar la terminal de forma más discreta y sin ningún reproche. Se montó en un taxi con sus dos colaboradores más cercanos y puso rumbo al hotel.

Jordi Turull, secretario general de Junts, llegó horas antes y lo hizo en coche, evitando así a la prensa y aprovechando su viaje para verse con la secretaria general de ERC, Marta Rovira, fugada en el país helvético desde hace seis años. Tampoco se dejó ver Carles Puigdemont que, salvo sorpresa, encabezará la delegación de su partido, y que, como Turull, viajó hasta Ginebra en coche, en su caso, desde Bélgica.

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