Jésica en el Supremo: «Me daba igual quién pagara el alquiler, pensaba que era Ábalos»
La ex amante del exministro declara que Koldo García gestionó el piso, la matrícula y el móvil
Jésica Rodríguez ha declarado este martes ante el Tribunal Supremo que durante el tiempo que residió en un apartamento en la madrileña Plaza de España nunca consideró necesario averiguar quién abonaba las mensualidades. «Me daba igual quién lo pagara, pensaba que era Ábalos, no me metía en eso, no quería que me echaran del piso», ha afirmado la ex amante del ex ministro de Transportes José Luis Ábalos en una declaración que ha desnudado la red de favores, intermediarios y promesas rotas que rodeó su relación con el político socialista.
La «azafata de imagen» Rodríguez ha relatado que su vínculo con Ábalos comenzó en octubre de 2018 no en un piso de señoritas. La relación se prolongó poco más de un año. «Mi relación se rompió en noviembre de 2019 cuando decidió seguir con su relación familiar», ha explicado ante el fiscal.
El último encuentro del que tiene constancia tuvo lugar en Sevilla, el 30 de diciembre de ese mismo año, durante un desplazamiento oficial del entonces ministro relacionado con asuntos de carreteras. Preguntada expresamente sobre si había acompañado a Ábalos en 2020, la testigo ha sido categórica: «No, seguro que no».
Piso del ‘caso Koldo’
Una parte muy sustanciosa de la declaración ha girado en torno al apartamento de Plaza de España. Rodríguez ha explicado que antes de mudarse allí compartía vivienda con compañeras de universidad y que fue Ábalos quien tomó la iniciativa. «Me dijo que no tenía 30 años y que mirara casas y que eligiera la que me gustara», ha recordado.
La intención, según ha narrado, era que la vivienda fuera un espacio compartido para ambos, dado que el entonces ministro residía en el domicilio oficial con su familia. «La idea era que fuera para los dos», ha precisado.
Rodríguez ha explicado además que la ruptura la dejó en una situación de especial vulnerabilidad habitacional. «Cuando lo dejamos me preocupaba lo del piso, yo estaba estudiando. Sabemos cómo están las cosas en Madrid. Por él adopté un gato, imagínate conseguir piso con un animal», ha declarado, subrayando que la tenencia de una mascota, adoptada durante la relación, añadía una dificultad suplementaria a cualquier búsqueda alternativa en el mercado inmobiliario de la capital.
Ante esa situación, Ábalos le ofreció una solución provisional: «Él me dijo que no me preocupara y que cuando terminara la carrera me iría».
Para gestionar la búsqueda inicial, Koldo García la puso en contacto con Alberto Escolano –socio de Víctor de Aldama–, un intermediario al que Rodríguez tenía guardado en su teléfono bajo el nombre de «Alberto Piso» y al que no conocía de antes. «Pensaba que era la persona que me iba a enseñar la propiedad pero no, iba conmigo a ver el piso», ha dicho.
Jésica Rodríguez ha confirmado que el firmante del contrato de arrendamiento era el propio Escolano, aunque ella siempre creyó que los pagos corrían a cargo de Ábalos.
Cuando se enteró de que se acumulaban cuatro meses impagados y que podía quedarse sin vivienda ipso facto, fue Koldo García quien abonó las cantidades pendientes —ese pago súbito e inmediato que la mantuvo bajo techo—. Ante la pregunta del fiscal sobre si le resultó extraño, la respuesta fue reveladora: «No me extrañaba.»
Cualquier incidencia doméstica debía canalizarse a través de esa misma cadena. «Cuando pasaba algo, como cuando se me rompió la nevera, escribía primero a Alberto, luego a Koldo y luego a Ábalos, que entiendo que tenía problemas más graves que mi nevera», ha explicado con una franqueza que no ha pasado desapercibida en la sala.
La fiscal ha presentado durante el interrogatorio mensajes de WhatsApp recogidos en un informe de la UCO en los que Rodríguez expresaba su congoja ante las dificultades para cerrar el alquiler. En uno de esos intercambios, Ábalos le respondía: «Tranquila, lo arreglaremos.»
Regalos de Ábalos
Más allá del piso, el fiscal ha interrogado a Jésica Rodríguez sobre otros obsequios. La testigo ha confirmado que el 4 de julio de 2020 Ábalos le pagó la matrícula universitaria a través de Koldo García. «Me dijo que le pasara la matrícula y Koldo lo gestionó, era un regalo que yo no esperaba pero agradecida», ha declarado.
También ha reconocido haber recibido un iPhone tras romper su teléfono durante un viaje, y que Koldo García ayudó a costear el tratamiento veterinario de su gato cuando el animal se fracturó una pata, aunque no ha recordado los detalles exactos: «No recuerdo porque han pasado 7 años.»
Rodríguez ha descrito la relación entre Ábalos y García como estrecha y jerárquica. «Koldo era la sombra de José Luis Ábalos», ha afirmado, precisando que se trataba de «una relación muy estrecha de amistad» en la que García trabajaba para el exministro.
«No cumplió las promesas que me había hecho, cambió mi vida feliz. Creo que se sentía en deuda», ha zanjado la ex amante ministerial. El Supremo tendrá ahora que desenredar este lío sentimental y mercantil.