Inmigrantes huyen al monte durante el desalojo policial de un asentamiento en la playa de Benítez de Ceuta
La Policía Nacional llegó este domingo a la playa de Benítez, en Ceuta, para retirar las tiendas instaladas junto a la desaladora y trasladar a sus ocupantes a los terrenos de la antigua Fábrica del Guano. El destino estaba aproximadamente medio kilómetro más adelante, pero no todos siguieron a los agentes: más de una treintena de inmigrantes esquivó el dispositivo y huyó hacia los montes al advertir su llegada.
Los policías acudieron con un intérprete para explicar a los ocupantes que iban a ser trasladados y evitar incidentes. La reubicación de quienes permanecieron en el operativo se desarrolló sin altercados. La presencia de tiendas en la playa de Benítez había crecido durante las últimas semanas. El 12 de septiembre ya se habían levantado más de un centenar de chabolas en las inmediaciones de la desaladora, construidas con cañas, maderas y cartones.
Al día siguiente, el Gobierno de Ceuta solicitó el desalojo urgente del asentamiento situado junto al muro de la planta. Un informe de la empresa municipal de aguas advertía de que el número de personas y refugios seguía aumentando en una explanada vinculada al sistema de captación de la desaladora, una infraestructura esencial para el abastecimiento de agua de la ciudad.
La operación de este domingo se centró en las tiendas próximas a la instalación y en las levantadas entre los bloques de hormigón del espigón. Además de proteger el acceso a la desaladora, los agentes pretendían evitar caídas al mar de quienes permanecían entre los bloques, un riesgo que podría aumentar con la llegada de temporales.
Tras el traslado, los servicios de la Ciudad comenzaron a retirar los restos acumulados y a limpiar el área desalojada. También está previsto vallar el perímetro para impedir que vuelvan a instalarse tiendas junto a la planta.
Benítez ya había sido escenario de otro traslado el 18 de septiembre. Aquel día, el centro temporal abierto en el Muelle de Poniente ocupó sus 1.700 plazas pocas horas después de comenzar a recibir a personas procedentes de esa playa y de la del Trampolín. Cientos de inmigrantes que se quedaron sin plaza regresaron entonces a los asentamientos.
CSIF denuncia que no se avisó a la Policía Local del traslado
El dispositivo ha provocado las críticas de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF). El sindicato asegura que el traslado desde Benítez hasta el Guano se organizó sin comunicarlo previamente a la Policía Local, pese a que el desplazamiento afectó a vías utilizadas a diario por vecinos y trabajadores.
CSIF sostiene que esa falta de coordinación dificultó la circulación y dejó a los responsables del tráfico sin la información necesaria para preparar desvíos y reducir las molestias. A su juicio, cuando un operativo implica mover a un número importante de personas por la vía pública, los cuerpos y servicios afectados deben conocerlo con antelación. Las consecuencias, denuncia el sindicato, las acabaron sufriendo quienes necesitaban entrar o salir de la zona.