cuidado de la piel

¿Cortisol por las nubes? Así afecta el estrés a tu piel y qué puedes hacer para prevenirlo

(Foto: Adobe Stock)
Ana Márquez

Hay una edad en la que la piel empieza a contar cosas que preferiríamos mantener en secreto. Dormimos peor, acumulamos más estrés, tenemos menos tiempo para cuidarnos y, después del verano, el regreso a la rutina puede convertirse en una auténtica prueba de resistencia. El resultado no siempre aparece en la báscula ni en el humor: muchas veces se refleja directamente en la cara.

Porque el estrés no es únicamente una cuestión de cansancio. Cuando se mantiene durante demasiado tiempo, el organismo libera cortisol, una hormona imprescindible para responder a situaciones de tensión, pero que puede convertirse en un problema cuando sus niveles permanecen elevados de forma sostenida. Y la piel, que es el órgano más visible, también acusa ese desgaste.

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El problema no es tener cortisol, sino vivir permanentemente en modo alerta

El cortisol forma parte de la respuesta natural del organismo al estrés. El problema aparece cuando esa situación deja de ser puntual y se convierte en nuestro estado habitual: reuniones, prisas, falta de sueño, responsabilidades, pantallas hasta última hora y esa sensación de no llegar a todo.

La piel también tiene su propio ritmo biológico y durante la noche entra en una fase especialmente importante de reparación. Mientras dormimos, se producen procesos relacionados con la renovación celular, la recuperación de la barrera cutánea y la hidratación. Pero dormir no siempre significa descansar de verdad. Si el estrés se mantiene y el sueño se resiente, la piel puede terminar reflejándolo.

Es entonces cuando aparece esa cara que muchas mujeres reconocen después de semanas complicadas: piel más apagada, sensación de sequedad, pérdida de confort, pequeñas arrugas más marcadas y un aspecto general de cansancio que ni siquiera desaparece después de una noche aparentemente larga.

A los 50, la piel tiene menos margen para recuperarse

El paso del tiempo tampoco ayuda. Con los años, la piel pierde parte de su capacidad natural para mantener la hidratación, la firmeza y una barrera cutánea resistente. Si a eso añadimos estrés y falta de descanso, el cóctel puede ser especialmente poco favorecedor.

No significa que una subida puntual de cortisol vaya a provocar una arruga nueva de la noche a la mañana. La cuestión es más sencilla: una piel sometida de forma continuada a factores de estrés puede encontrarse en peores condiciones para hacer su trabajo de reparación y defensa.

Por eso, después del verano, quizá tenga más sentido revisar algo más que la crema solar o el exfoliante. También conviene mirar qué ocurre por la noche, cuando la piel debería estar recuperándose del día.

La noche se convierte en el momento clave

La cosmética nocturna lleva años intentando aprovechar precisamente ese periodo de descanso. La diferencia está en que algunas fórmulas ya no se centran únicamente en hidratar o aportar activos antiedad, sino en trabajar sobre algunos de los efectos asociados al estrés cutáneo.

En esa búsqueda hemos localizado Overnight Booster Cream, de Dr. Levy Switzerland, una crema de noche concebida para acompañar los procesos de recuperación de la piel durante las horas de sueño.

Overnight Booster Cream, de Dr. Levy Switzerland. (Foto: Cortesía)

Su fórmula incorpora extractos de microalgas y un complejo de células madre vegetales. Según los estudios clínicos aportados por la firma, los extractos de microalgas están dirigidos a proteger frente al daño celular asociado al cortisol, mientras que el complejo vegetal busca actuar sobre los procesos inflamatorios relacionados con el llamado inflammaging, término utilizado para describir la inflamación crónica de bajo grado asociada al envejecimiento.

Los resultados comunicados por la marca son llamativos: en su estudio clínico, el 94% de los participantes afirmó que, después de la primera aplicación, la piel parecía más descansada, luminosa y rellena. La compañía también señala reducciones de hasta un 73% en el volumen visible de las arrugas y mejoras de hasta un 83% en la firmeza, además de un aumento de la hidratación profunda.

Detrás de la firma está el dermatólogo estético suizo Dr. Phillip Levy, conocido por su trabajo en medicina estética no invasiva y por haber desarrollado técnicas de rejuvenecimiento facial.

No se trata, evidentemente, de que una crema pueda hacer desaparecer el estrés de nuestra vida. Pero si septiembre llega con el cortisol disparado, las horas de sueño recortadas y la sensación de que la cara lo está contando todo, quizá haya llegado el momento de prestar tanta atención a la noche como le prestamos a la rutina de mañana.