Ceuta

Hugo, hostelero de Ceuta: «Los padres nos planteamos si nuestros hijos podrán crecer en Ceuta y tener la infancia feliz que tuve yo»

La crisis migratoria en Ceuta y la preocupación por la seguridad han alterado la rutina de muchas familias ceutíes justo cuando comienza un nuevo curso escolar

Imágenes de EuropaPress.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Para quienes han crecido en Ceuta, la ciudad forma parte de sus recuerdos de infancia, de sus calles, sus colegios y de una forma de vida que durante años consideraron normal. Ahora, algunos padres aseguran que esa tranquilidad ha cambiado y empiezan a preguntarse cómo será el futuro de sus hijos. Hugo, un hostelero ceutí, ha puesto voz a esa preocupación con una reflexión especialmente contundente. «Los padres nos planteamos si nuestros hijos podrán crecer en Ceuta y tener la infancia feliz que tuve yo». Sus palabras llegan en un momento de enorme tensión social, coincidiendo además con la vuelta al colegio.

Una ciudad marcada por la incertidumbre

Ceuta afronta septiembre todavía condicionada por la crisis migratoria desencadenada a finales de julio, cuando decenas de miles de personas entraron en la ciudad procedentes de Marruecos. Aunque la mayoría regresó posteriormente al país vecino, el episodio dejó una fuerte sensación de incertidumbre entre parte de la población y provocó una alteración de la vida cotidiana. El impacto también ha alcanzado a los comercios y a la hostelería, sectores fundamentales para la economía local.

La preocupación se ha hecho especialmente visible con el comienzo del curso escolar. Algunas familias han decidido mantener a sus hijos en casa durante los primeros días, mientras otras consideran fundamental recuperar cuanto antes las rutinas. El primer día acudió aproximadamente el 75% del alumnado, según datos difundidos, aunque la asistencia varió notablemente entre centros y barrios.

Los niños, en el centro

La inquietud de los padres no sólo se limita a la seguridad física. Durante buena parte del verano, algunos menores han permanecido más tiempo en casa y han visto restringidas actividades habituales. La vuelta a las aulas representa para muchos niños la posibilidad de recuperar amigos, horarios y espacios conocidos, algo que varios docentes consideran importante para su bienestar emocional.

El Ministerio de Educación ha intentado responder a las demandas de las familias reforzando las medidas de protección. Los 35 centros educativos de Ceuta cuentan desde el 1 de septiembre con seguridad privada, según confirmó la ministra Milagros Tolón, que situó la tranquilidad de las familias como una de las prioridades ante el comienzo del curso.

Las palabras de Hugo en TRECE reflejan, en definitiva, una preocupación que va más allá de la política migratoria, ya que el deseo de los progenitores es que los niños puedan crecer sintiéndose seguros y disfrutar de una infancia que sus padres recuerdan como feliz. La cuestión que queda abierta es cómo conseguir que Ceuta recupere esa sensación de normalidad sin convertir el miedo en parte permanente de la vida cotidiana de sus familias.

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