El Gobierno dio 247 millones a trenes de Marruecos y Uzbekistán pero retrasa la seguridad del AVE Madrid-Sevilla de los dos megasiniestros
La línea Madrid-Sevilla, la más antigua de España sigue operando en gran medida con el sistema de seguridad LZB de 1992

El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó en 2019 créditos por 247 millones de euros para mejoras en trenes y tranvías en Marruecos y Uzbekistán, mientras acumula retrasos la renovación del sistema de seguridad de la línea Madrid-Sevilla, que ha sufrido dos megasiniestros en 9 meses, con un centenar de muertos.
El 12 de abril de 2019, el Consejo de Ministros autorizó dos créditos reembolsables con cargo al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM): 190 millones de euros a Marruecos para el suministro de material rodante de dos líneas del tranvía de Casablanca (condicionado a que una empresa española resultara adjudicataria) y 57,4 millones a Uzbekistán para dos trenes de alta velocidad Talgo-250, coches adicionales, piezas y equipos de mantenimiento. Se trata de préstamos vinculados a la exportación de empresas españolas (como Alstom España o Talgo), no de donaciones o regalos, y deben ser devueltos.
Mientras, como ha publicado OKDIARIO, la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla —la más antigua de España, inaugurada en 1992— sigue operando en gran medida con el sistema de seguridad LZB de aquella época. La sustitución por el estándar europeo ERTMS nivel 2 se licitó en 2020, se adjudicó en 2021 (contrato principal en torno a 94 millones de euros, con plazo de 52 meses) y, a finales de octubre de 2026, aún no estaba plenamente operativa en el tramo afectado. El plan de renovación integral de la línea cuenta con presupuestos elevados (cientos de millones), pero la modernización de la señalización y protección ha sufrido demoras administrativas y de ejecución.
Este año esta línea ha registrado dos megaccidentes: el de Adamuz (Córdoba) en enero, con 46 fallecidos, y el de Urda (Toledo) de ayer, con un balance provisional de 69 muertos. En el caso de Urda, las primeras informaciones apuntan a un fallo del sistema LZB que obligó a circular en modo degradado-manual antes de la colisión entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo. Sin embargo, el ministro de Transportes, Óscar Puente, acusó a un operador del centro de control de Adif de Atocha.
Todas las mejoras que componen el nuevo sistema de seguridad, con el que el Gobierno pretendía blindar la línea Madrid-Sevilla de posibles percances y «mejorar su fiabilidad», fueron aprobadas por el Consejo de ministros en 2020, adjudicadas en 2021 y contaban con un plazo máximo de ejecución total de 52 meses, según ha podido comprobar OKDIARIO. Es decir, contando desde la firma del acuerdo entre el Ejecutivo y la empresa adjudicataria, el pasado mes de enero —como tarde—, la ruta donde se produjo este miércoles el accidente de Urda debía estar funcionando con plenas y mejoradas garantías.
De hecho, la inversión de más de 136 millones de euros tramitada por el Ministerio de Transportes que por aquel entonces lideraba José Luis Ábalos tendría que estar siendo prácticamente estrenada este año. La renovación de las instalaciones de seguridad adjudicada el 14 de septiembre de 2021 a Thales España GRP incluía nueva señalización, la inclusión de sistemas de protección de tren ERTMS, novedosos detectores de caída de objetos o telecomunicaciones fijas para Adif.