La crisis de Ceuta impulsa a Aliança Catalana: lograría 3 escaños en unas generales, que le quitaría a Junts
Su líder, Sílvia Orriols, descarta presentarse a unas elecciones generales: "No queremos gobernar España"
Sílvia Orriols: «La inmigración ha traído enfermedades que habían sido erradicadas en Europa»

Aliança Catalana no tiene intención de presentarse a unas elecciones generales – «No queremos ni gobernar ni hacer ingobernable España», afirmó hace unos meses su líder, Sílvia Orriols- pero, si lo hiciera, las encuestas le son favorables. La formación lograría tres escaños en el Congreso de los Diputados, los mismos que perdería Junts, su principal adversario político, según la proyección de Data10 para OKDIARIO.
Este buen panorama demoscópico coincide con el del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el CIS de la Generalitat de Cataluña, que en noviembre del año pasado ya vaticinaba que el partido podría pasar de sus actuales dos diputados en el Parlament a una horquilla de entre 19 y 20. Con ello, se convertiría en la tercera fuerza política catalana, dejando a la formación de Carles Puigdemont, ya amenazada por ERC, en una situación ciertamente delicada.
Este contexto ha movido a Junts a reforzar el programa sobre la inmigración, donde intenta marcar perfil ante la pujanza de Orriols. Aprovechando la crisis de Ceuta, sus dirigentes en Madrid han endurecido el discurso. Reclaman nuevo el traspaso de competencias para Cataluña -han vuelto a registrar la proposición de ley pactada con el PSOE que el Congreso tumbó en septiembre con el voto de Podemos, PP y Vox- y se niegan a que Cataluña participe en el reparto de los menores inmigrantes impuesto por el Gobierno.
«Cataluña quedará fuera del reparto o el Gobierno español no tendrá ni un voto nuestro», amenazaba recientemente su portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras.
La dirigente separatista atribuye la crisis de Ceuta a una «negligencia» del Ejecutivo a la hora de controlar las fronteras: «No podemos asumir la dejadez de un Gobierno español que no controla sus fronteras, que impulsa regularizaciones extraordinarias de manera unilateral y que después reclama una solidaridad que él mismo no practica», subrayaba en el mismo mensaje.
«Civilización-barbarie»
Orriols, mientras, aprovecha para acusar a Junts de tibieza en la crisis migratoria y de comulgar con las medidas del Gobierno socialista. «Con ingenuos y buenistas iremos derecho al desastre», ha avisado. Su discurso es ciertamente crítico, contra los de Puigdemont y también contra el Ejecutivo central. «Cataluña todavía se puede salvar, esto ya no va de Cataluña- España, va de civilización-barbarie. ¿Y tú? ¿Qué eliges?», lanzaba hace unos días en sus redes sociales. Y más: «Urge librarse de este Estado que permite la violación reiterada de sus fronteras», «A los catalanes nos golpeaban con porras y nos disparaban pelotas de goma por votar en un referéndum, ¿alguien ha visto porras o pelotas de goma en Ceuta?».
Orriols se nutre sobre todo del votante desencantado por las políticas contra la inmigración. Pero también del granero del separatismo que no encuentra ya liderazgo en los partidos tradicionales Junts, ERC o incluso la CUP. Les acusa de no haber sabido dirigir el proceso independentista, de la deriva tras el referéndum, y también de su cercanía al PSOE. Éste último punto castiga aún especialmente a Junts, pese a llevar tiempo amenazando con no apoyar a Sánchez en ninguna votación.
Por ahora, el partido separatista parece resistir en la política nacional. Según el sondeo de Data10 que hoy publica este periódico, los de Puigdemont perderían un escaño si ahora se celebrasen unas generales. Una diferencia mínima, sí, pero especialmente simbólica si se tiene en cuenta que ERC gana un diputado, suficiente para liderar el independentismo en el Congreso.