Sumario de los CDR

Los CDR utilizaron a empresarios catalanes para comprar material explosivo sin levantar sospechas

CDR
Jordi Ros comprando material para hacer explosivos.
  • T. Gómez, P. Barros, M.A. Coll y B. Jiménez

La Guardia Civil tuvo conocimiento, a través de varias conversaciones telefónicas, de que Jordi Ros contactó con varios empresarios con clara tendencia independentista para adquirir material para fabricar explosivos sin levantar sospechas.

En las citadas conversaciones, a las que ha tenido acceso OKDIARIO, se desprende que estos empresarios eran simpatizantes de los CDR. Según la Guardia Civil, se trata de «personas que por tal condición -ser empresarios o industriales- tienen acceso, sin levantar sospechas, a la adquisición de este material –200 kilogramos de parafina– y en tan significativa cantidad, recalcando que, incluso, uno de ellos le llega a prevenir del peligro de su posible uso, conocedor de la posible utilización de dicho material con un fin delictivo».

Según el propio sumario, la Guardia Civil ha tenido acceso a diversas informaciones relativas a la adquisición de varios componentes químicos, material de laboratorio y elementos de protección por parte del investigado Jordi Ros. Tales circunstancias aumentaron el nivel de alerta y control sobre sus actividades, ya que algunos de los citados materiales son considerados precursores de explosivos restringidos, tal y como establece la Ley 8/2017 de 8 de noviembre.

El 25 de julio, Jordi Ros mantiene una conversación con el empresario catalán Joan Urrea, a quien le comenta que quiere comprar «ácido nítrico y ácido sulfúrico», concretamente 25 litros de cada producto. El empresario le envía a Productos Químicos Illa, en Terrassa. Sin embargo, en Productos Químicos Illa le dicen a Ros que es necesario un NIF para adquirir tales productos, a lo que el empresario catalán le da el de su empresa, PLX15.

Según el sumario, este hecho es «notoriamente grave», pues «el empresario autoriza a facilitar el nombre de la empresa para la compra de productos cuya adquisición no está autorizada a particulares, y lo hace además sin preocuparse de la finalidad última que Jordi Ros pudiera darles a esos 50 litros de ácido sulfúrico y nítrico».

Así, la Guardia Civil constata, mediante un seguimiento operativo sobre el encartado, la compra por parte de Jordi Ros a nombre de PLX Coats de 25 litros de «ácido nítrico 60%» y 25 litros de «ácido sulfúrico» el día 26 de julio.

Otro aspecto para recalcar y que es un «intenso de la ilegalidad de las actividades desarrolladas», fue que el teléfono de Jordi Ros estuvo apagado o sin cobertura durante la compra de los ácidos, hecho que por parte
de la Guardia Civil «no se considera casual», pues «dicha zona goza de buena cobertura telefónica».

Unos días más tarde, el 30 de julio, Ros continuó con las actividades de adquisición de productos o sustancias químicas. El investigado llamó en esta ocasión a la empresa de suministros de equipos de laboratorios, Mergard SL., interesándose por la compra de formol (37%-38%) y solicitando la reserva de una botella de un litro a su nombre. El mismo día, el investigado salió del establecimiento con una caja cuadrada de cartón y lo que pudiera ser un albarán o documento de compra.

El 19 de agosto, de nuevo la Guardia Civil intercepta una conversación en la que Jordi Ros llama a Pere Costa para que le haga el favor de comprar, en el establecimiento La Perpetuenca de Sabadell, un kilo de carbonato de potasio, para utilizarlo como «veneno para topos». Cabe reseñar que el citado establecimiento se encuentra cercano al domicilio de Jordi Ros pero, nuevamente, estaría utilizando un intermediario en la compra con la finalidad de no ser relacionado en la adquisición de este tipo de sustancias.

Días más tarde, Jordi Ros realiza una llamada a la Droguería Boter SL, en la localidad de Badalona, interesándose por la compra de Aácido nítrico al 65% y de nitrato de potasio al 99,8%, así como de la documentación necesaria para la compra de estos, diciéndole que él es «docente».

Según señala el sumario, «el vendedor le informa que ambos productos son precursores de explosivos y que la venta está habilitada únicamente a profesionales del sector, siendo necesario el NIF de la empresa, el nombre de la persona que hace la compra y de la que retira el producto. Quedan que cuando el vendedor compruebe los grados de pureza del material que tiene en stock le llamará para decírselo».

Un poco más tarde, Ros recibe una llamada desde la Droguería Boter, informándole el vendedor que dispone de cinco botellas de litro, a lo que Ros le dice que esa misma tarde o mañana por la mañana se pasará. Conversaciones que, a ojos de la Guardia Civil, «evidencian de nuevo las compras de productos químicos realizadas por el investigado, en algunos casos utilizando personas interpuestas para no ser vinculado a las compras o en otros casos haciendo uso de empleos o cargos como ‘docentes’ de los que no es titular».

En el propio sumario, a la Guardia Civil le resulta «especialmente importante» el reciente interés y la actividad de Jordi Ros orientados a la adquisición de sustancias químicas, susceptibles de ser utilizadas en la composición de explosivos, deflagrantes y/o productos incendiarios, así como de material de laboratorio para su manipulación o procesamiento, máxime, cuando el investigado no se encontraría desarrollando, actualmente, ninguna actividad o trabajo profesional que implique o justifique el uso de las referidas sustancias y material, pudiendo ser su destino o utilidad para fines no lícitos.

Otro dato a tener en cuenta, y que reforzaría la hipótesis anterior, es «el modo de obtención de esas sustancias». «Ha sido necesario para Ros, facilitar coberturas legales obtenidas utilizando favores de terceras personas o empresas a las que representan», concluye el sumario.

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