Casado ofrecerá a Vox y C’s un gran pacto con sacrificios de todos para evitar que Sánchez gobierne

El líder del PP quiere cerrar un acuerdo primero con Ciudadanos e incluir después a Vox con el objetivo de impedir que Pedro Sánchez repita en Moncloa tras el 28A.

Casado
Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera.

Pablo Casado ha pedido ya renuncias al resto de formaciones políticas para evitar que se pierdan votos y que la ley electoral acabe premiando a Pedro Sánchez y sus aliados proetarras, golpistas y podemitas a costa de los votantes constitucionalistas.

Pero el presidente del PP está dispuesto a dar un paso más: el de hablar los tres líderes para debatir renuncias de todos ellos y evitar que el fraccionamiento en tres partidos del centro derecha se convierta en el as en la manga que permita la continuidad de Sánchez en La Moncloa en el momento más delicado para España.

El primer llamamiento de Casado no ha funcionado. La primera dirección fue la de ofrecer a Ciudadanos un candidatura conjunta en el Senado con el fin de no perder la actual mayoría absoluta en la Cámara Alta: la Cámara responsable de votar un nuevo 155 sobre Cataluña.

La idea no era excluir a Vox, sino cerrar primero con los naranjas y llamar acto seguido a la formación de Santiago Abascal. Se trataba de seguir la ruta de negociación trazada en Andalucía y que ha permitido el éxito de conseguir apear del Gobierno de San Telmo a Susana Díaz, pese a la negativa de Ciudadanos a sentarse a hablar con Vox.

Pero lo cierto es que la primera filtración de las intenciones de Casado de pactar una candidatura múltiple para el Senado sirvió para que el partido de Albert Rivera se pusiera automáticamente a la defensiva y se negase por completo a cualquier pacto o mera negociación en esos términos.

La segunda dirección de la estrategia de Casado consistió en pedir un sacrificio a Vox: el de no presentarse en aquellas circunscripciones en las que sus votos pudiesen correr el riesgo de no servir para sumar escaños y apear al socialismo y pudiesen acabar provocando una pérdida de la fuerza real del voto del centro derecha.

La respuesta de Vox fue clara: que sus votos no restan y que el voto inútil había sido precisamente el que había permitido a Rajoy desaprovechar en el pasado sus mandatos para acabar con el separatismo y las leyes ideológicas de izquierdas.

Pero Casado ofrecerá un paso más: uno con sacrificio propio. Uno con renuencias cruzadas de las tres formaciones para evitar que el fraccionamiento del voto de centro derecha entre tres partidos acabe siendo el único argumento para que Sánchez renueve su mandato con los separatistas, comunistas y proetarras.

El modelo de renuncia múltiple estaría sobre la mesa. Abierto para evitar suspicacias. Y no se quiere marcar una dirección desde el PP porque lo que se busca es precisamente que los tres líderes negocien un modelo con sacrificios con un único fin: salvar a España de la renovación de un pacto de izquierdas radicales en un momento en el que está en juego la unidad de España, la defensa constitucional y hasta la cercanía de una crisis de duras consecuencias para la población.

Las listas están ya definidas. Pero las opciones de sacrificio existen aún. Desde la renuncia in extremis dependiendo de la marcha final de las encuestas, hasta la petición de voto cruzado entre los tres partidos dependiendo de las expectativas de triunfo en cada circunscripción.
Desde el PP señalan que “lo importante es el futuro de España. Y haremos los sacrificios que hagan falta por ese fin. Esto no es cuestión de partidos: lo es de ayudar a España”.

El ofrecimiento de conversaciones bilaterales o múltiples -dependiendo de la predisposición del resto de formaciones- ocurrirá en los próximos días.
Y sucederá en un momento en el que el gran debate interno de los tres partidos es ya precisamente el impacto que puede suponer ese fraccionamiento en el resultado final del 28-A.

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