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Caos en el mitin de Sánchez en Valencia: el PSOE se pasa fletando más autobuses y deja a cientos de personas en la calle

"Venimos de agrupaciones y nos han puesto la pulsera, pero han traído a más gente de la que cabía", aclaran los militantes

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El PSOE de Pedro Sánchez ha traído en autobús un mayor número de militantes de los que podían acceder al recinto de Valencia en el que se ha celebrado el primer mitin de precampaña tras la tragedia de Urda (Toledo) en la que murieron 69 personas. «Ha sido un desastre», ha indicado una militante que se ha quedado en la puerta, siguiendo el mitin por el móvil, después de que los trabajadores le impidieran la entrada en el Polideportivo Cabañal-Cañamelar.

Cientos de militantes que habían venido en autobuses, tal y como han indicado personas de la organización y simpatizantes socialistas a OKDIARIO, se han agolpado en un lateral del edificio que daba a la calle de la Serrería, la avenida de mayor tamaño de todas las que rodean el polideportivo donde el PSOE ha retomado su precampaña tras la tragedia ferroviaria.

Apenas a cinco minutos de comenzar el acto, con el interior del recinto completo, la organización ha instado a los asistentes que ya habían encontrado su silla a que tomaran asiento para intentar dar cabida a más personas del exterior. Sin embargo, apenas unas decenas de ellas han podido pasar.

El partido ha habilitado varias decenas de asientos frente a una pantalla en el exterior del inmueble en el costado opuesto a la arteria principal donde se agolpaban los militantes descontentos. Muchos de ellos se han quedado de pie, llenando ese estrecho callejón. Sin embargo, ni aun así han podido dar cabida a los socialistas de la provincia que han llegado en autobuses a la capital, ya que otros han tenido que seguirlo en el móvil en el parque aledaño o en la misma acera de la avenida.

«Ha sido un desastre»

«Tenemos el mismo derecho a entrar aquí», repetía otra militante desde la puerta, sin poder pasar. Apenas a unos minutos de iniciarse el acto. Tras el inicio del mitin, varias personas han pasado a la calle opuesta, donde estaban las pantallas, para seguir el mitin de pie.

Otras personas se han mantenido en la calle principal, siguiendo el mitin con el teléfono. «Ha sido un desastre», se quejaba otra militante, y añadía que «no había gente del orden», en alusión a las personas de seguridad. Las autoridades, en todo caso, han tratado de mantener la calma en todo momento, logrando que los militantes se mantuvieran en el exterior sin mayores incidencias. Sin embargo, las palabras de descontento se han repetido conforme avanzaban los minutos y la mayoría no podía pasar.

«Mi mayor pena ha sido ver a las niñas llorando», indicaba una de las simpatizantes. Además, expresaba visiblemente molesta que había «personas mayores» y que no les habían dejado pasar, que incluso «se han mareado».

«Venimos de agrupaciones y nos han puesto la pulsera, pero han traído a más gente de la que cabía», espetaba muy cabreada otra de las militantes que ha acudido al acto y no ha podido entrar. Se trata de unas pulseras rojas de un solo uso cuyos portadores, en principio, debían haber pasado al interior. «Estábamos como sardinas en lata», lamentaba.

Otra de ellas sí que entendía la situación y corregía a su acompañante: «Yo es que no lo veo así». En su lugar, esta otra afiliada atribuía la cantidad de gente a la pasión que levanta el presidente del Gobierno y a que, simplemente, se había dejado en la puerta por seguridad ante la gran afluencia de socialistas.

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