Entrevista

Amaya Martínez, primera diputada de Vox en el País Vasco: “ETA aún está viva en muchos jóvenes”

Amaya Martínez (Álava, 1968) se ha convertido en la primera diputada de Vox en el Parlamento Vasco. Trabaja en una armería, es madre de una enfermera y las dos cosas más importantes de su vida son su familia y los valores por los que se rige. Sin asumir del todo lo ocurrido nos atiende desde su puesto de trabajo al que ha acudido, como cada mañana, para atender su negocio familiar.

PREGUNTA. El recuento os mantuvo en vilo hasta casi el último minuto ¿en qué momento pensó “Ahora sí estoy dentro”?

RESPUESTA. Cuando el escrutinio iba por el 80% es cuando me confirmaron que estaba dentro. Hasta ese momento estábamos todos con mucha tensión. Luego nos dimos cuenta de que era posible y que era una realidad que Vox había entrado en el Parlamento Vasco.

P. ¿Qué es lo primero que ha hecho hoy?

R. Lo de todos los días. No he cambiado nada. Me he levantado, he desayunado y aún me estoy haciendo a la idea. Ha sido un éxito tremendo pero el camino ha sido muy duro. Ahora tengo que asumir todo. Después de tanto frenesí cuesta llegar a hacerlo.

P. Nos atiende desde tu tienda, una armería ¿Cuál es tu opinión sobre la regulación de la tenencia de armas en España?

R. Se regula de forma muy estricta. Cualquiera no puede tener una licencia de armas. Hacen falta muchos requisitos como no tener antecedentes penales, pasar una serie de pruebas… Está muy controlado y se le concede sólo a quien realmente se le puede dar.

P. ¿Va a seguir trabajando en su armería?

R. Ahora mismo no estoy situada. La tienda la seguiré teniendo porque es el negocio familiar de mi marido, pero no sé cómo lo haremos. Tengo que esperar a ver cómo va la cosa.

P. Como mujer ¿cuál es su visión del feminismo?

R. Yo nunca estaría en un partido que es machista. Lo primero, porque soy mujer y lo segundo, porque creo en la igualdad de la mujer. Lo que hay ahora es hembrismo en lugar de feminismo. Lo que defiende Vox es la mejor manera de defender a la mujer. Siempre que haya un maltratador o un asesino frente a una mujer, debería tener cadena perpetua. Pero aún así también hay que defender al resto de la población: hombres, niños, mujeres, abuelos, homosexuales… Todos tenemos derecho a tener una defensa. Yo soy una mujer que no permitiría que un partido la valore menos que a un hombre. Tenemos que tener igualdad sin estar por encima de nadie. Yo no necesito que nadie me defienda como mujer porque me defiendo sola. No soy inferior a un hombre.

P. Usted habla euskera ¿Lo usa en su día a día? ¿Qué opina de ello?

R. No, no lo uso. El 90% de los alaveses no lo usamos. El euskera es una herramienta lingüística que ha utilizado el nacionalismo para implantarlo con diferentes excusas. Un ejemplo es la exigencia de euskera cuando quieres tener un puesto público. Es una forma que ha tenido el nacionalismo de imponerlo.

P. ¿Existe la imposición del euskera dentro de los colegios?

R. Sí. Desde mis inicios en la universidad había cierta imposición lingüística y cada vez ha ido a más. Cuando mi hija era más pequeña teníamos para elegir dos opciones. El modelo bilingüe y el de euskera. A día de hoy te dicen que ambos modelos existen pero, en realidad, sólo existe el del euskera porque casualmente nunca hay plazas para cubrir el bilingüe.

P. Su hija es enfermera y ha vivido la pandemia como madre de un profesional sanitario. ¿Cómo ha sido?

R. Estoy muy orgullosa tanto de mi hija como del resto de personal sanitario porque sé que lo han dado todo. Han trabajado muy duro sin recibir nada a cambio muchos se han contagiado con el virus, lo han pasado y han vuelto al trabajo. Tengo muchísimo que agradecerles pero no a los políticos que lo gestionan.

P. ¿Qué queda de ETA en el País Vasco?

R. Sus cachorros. Hemos tenido una campaña muy dura. Hemos sido acosados, vejados, insultados y lo que queda de ETA está latente en la juventud. Todavía no se ha perdido del todo ese totalitarismo.

P. Uno de los momentos más polémicos de la campaña fue la pedrada que recibió la diputada Rocío de Meer. ¿Qué opina sobre el silencio de las feministas?

R. Yo viví ese momento justo a su lado. Aseguro que era sangre y no ketchup como decían. Es muy triste que personajes públicos pongan en duda semejante asunto. El feminismo solamente defiende a las mujeres que son de su ideología. Todas las que no comulgamos con sus ideas parece que ya no somos mujeres a las que hay que defender.

P. ¿Qué opina su familia sobre su nueva andadura?

R. Están orgullosos y consideran que soy una valiente. Para mí lo más importante es defender mis valores. Mi hija se merece un futuro bonito y que no tengan que vivir con este silencio con el que hemos tenido que vivir hasta ahora. Opinemos de una manera o de otra, creo que el respeto es algo que debe estar patente en nuestra sociedad y por ello voy a luchar.

Yo hablé todo esto con ellos porque para mí la base de todo son ellos. Conté con su apoyo y me dijeron que si yo creía que era lo adecuado estarían ahí conmigo. Me siento muy orgullosa de tener la familia que tengo.

Lo último en España

Últimas noticias