Entrevista con el autor de 'La pérdida de España'

Alberto Bárcena: «Sánchez e Iglesias son los nuevos Azaña y Largo Caballero»

Alberto Bárcena, historiador y profesor de historia contemporánea de la Universidad CEU San Pablo, acaba de publicar su nuevo libro La pérdida de España: de la II República a nuestros días (Editorial San Román). En sus 352 páginas, el autor desgrana muchos de los acontecimientos que derivaron en la Guerra Civil, y cómo el desarrollo de aquellos acontecimientos se refleja claramente en la situación política actual.

El libro recorre el periodo entre 1931 y la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, asunto sobre el que el autor ha investigado en profundidad. Su libro ‘Los presos del Valle’ (2015) figuró en las listas de los más vendidos tras su lanzamiento.

PREGUNTA: El primer libro que encarga leer usted a sus alumnos es ‘1984’, en el que George Orwell explica que quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controla el futuro. ¿España va camino de la distopía?

 RESPUESTA: Sí, y lleva ya tiempo. La alteración de la historia hasta convertirla en lo contrario de lo que fue se lleva practicando mucho tiempo. Mis alumnos de primero de grado, chicos de 18 o 19 años, vienen de cualquier colegio con una visión de la Segunda República. Con la misma. Y me describen un Estado idílico. Todo lo que ocurrió en la República no es que no se hayan enterado, es que ocurrió al revés. Hay una alteración de la historia.

P: ¿Hay alguna similitud entre aquel Frente Popular de 1936 y el actual Gobierno de coalición entre Sánchez e Iglesias?

R: Sí. Esto es lo que en el siglo XIX llamaban la unión de perros y gatos por un mismo hueso. Pero cuando tienen el hueso, se matan entre ellos. Eso de unirse todas las izquierdas no lo diseñaron ellos. El Frente Popular se diseñó, como todos los Frentes Populares, en Moscú en verano de 1935.

 P: La imagen de la familia Franco portando el féretro de su abuelo es la portada de su nuevo libro. ¿Qué significado histórico tiene esa fotografía?

R: En primer lugar, hay mucho de revancha. Nos gobiernan los descendientes de los que perdieron la guerra. Castigar a la persona de Franco, aunque esté muerto, era algo que tenían como una espina clavada muchos de ellos. La reconciliación en España era una realidad ya hace muchas décadas. Por otro lado está el proyecto político que hay detrás. Estamos en una Segunda Transición, ya desde Zapatero, en la que se ha puesto en cuestión todo. Empezando por la monarquía. Para culminar esa nueva Transición hay que presentar a Franco como un monstruo igual o peor que Hitler. Ya no digo Stalin, porque a ese no se le toca. Pero un tipo Hitler. Se ha mentido abiertamente sobre lo que fue la figura de Franco.

Así se puede condenar todo lo que venga de él, con lo cual la Transición, la restauración de la monarquía… todo eso hay que quitarlo. La única legitimidad, según ese relato, recae sobre la Segunda República del Frente Popular. Eso es lo ‘democrático’, que parece una broma porque de democrático aquello no tuvo absolutamente nada. El último escalón que les faltaba era sacar a Franco de su tumba. Y es lo que se ha hecho.

«A Franco se le exhuma por revancha. Nos gobiernan los descendientes de los que perdieron la guerra»

P: ¿Cómo valora el papel del prior del Valle de los Caídos en todo el asunto de la exhumación?

R: Ha sido un ejemplo de dignidad. De coherencia e incluso de legalidad en todo este proceso de la llamada exhumación, que en realidad ha sido la profanación de una tumba. El prior lo que ha hecho es intentar que se cumpliese la ley. Hay unos acuerdos Iglesia-Estado que están en vigor, aún, que dicen que la jurisdicción de la basílica la tiene el prior. Se lo han saltado a la torera. Pero es que se han saltado a la torera el derecho a la propiedad privada. El Supremo se ha metido en camisa de once varas diciendo que a la Almudena, donde los Franco tienen un nicho en propiedad, tampoco pueden ir. Se les suspende el derecho de propiedad a los nietos de este señor. El prior ha estado defendiendo la ley hasta el final.

 P: ¿Cree que hay alguna línea roja en cuanto a ‘Memoria Histórica’ que el Gobierno de Sánchez no se atreverá a traspasar?

R: De momento, contar la verdad de lo que ocurrió te puede traer consecuencias muy graves. Desde luego, lo de enseñar en los colegios una historia que no ocurrió nunca… eso lo vengo viendo desde hace años. Pero ahora esa manipulación de niños y jóvenes va a ser absoluta. Porque les tienen que enseñar que lo que el Frente Popular hizo fue ‘modélico’ y ‘democrático’. Y mire, no. No fue así. Eso es muy grave, es el libro de Orwell. Me voy al pasado, os cuento cómo fue. Y ahora entenderéis por qué estamos aquí. Y los hombres del futuro vienen ya con el Frente Popular asimilado.

P: Decía en la presentación de su libro que quizás en el futuro escribir una obra así podría suponer penas de cárcel. ¿El Gobierno persigue a la cultura que disiente de su relato?

R: Absolutamente. Ya hay unos nuevos dogmas definidos. Como esa ideología de género que ha sido un instrumento fundamental dentro de este proceso. Como la lucha contra el catolicismo, buscando cambiar la sociedad hacia un modelo opuesto al cristiano. El proyecto de Pedro Sánchez va mucho más allá que el Rodríguez Zapatero. Hace unos meses ya se especulaba con la posibilidad de hasta penas de prisión. Se ha estado barajando y se podría incluir en cualquier momento. En el caso de que te dediques a la docencia, inhabilitación de diez años. Y destrucción de los materiales, libros o cualquier otro soporte. Todo lo que contenga una versión diferente a la historia.

 P: Suena distópico.

R: Es justo lo que pasaba en el libro de Orwell con el Ministerio de la Verdad. Aquí se habla ya de una Comisión de la Verdad, que es la que dice lo que fue verdad y lo que no. Los que gobernamos te decimos lo que fue verdad. No te molestes en investigar, porque lo que descubras no vas a poder publicarlo.

«Enseñar en los colegios una historia que no ocurrió… lo vengo viendo hace años. Ahora la manipulación va a ser absoluta»

P: Si se retiran símbolos franquistas, ¿hay que retirar estatuas y calles a los socialistas Indalecio Prieto o Largo Caballero?

R: No tuvieron que tener un monumento nunca. Si lo que buscan es defender la ‘democracia’, estos dos personajes históricos son lo menos demócrata que existe. Dos ex ministros de la República que organizaron una revolución armada contra la propia República, como fue el levantamiento de Asturias. Aquello fue en toda España. En Cataluña se declaró el ‘Estat catalá’, en Madrid fracasó el golpe, en Vizcaya duró unos días… y en Asturias se convirtió en una Guerra Civil. Hablamos de centenares de muertos que se deben principalmente a estos dos señores. Pero lo esencial del tema es que iban contra la República, y quien la salvó curiosamente fue Francisco Franco. A él acudió el Gobierno republicano para que resolviera la cuestión del ya declarado ‘Ejército Rojo’, organizado por el Partido Socialista Obrero Español. El mismo que el de Pedro Sánchez. Sus monumentos están en sus pedestales a pocos metros de donde hubo que retirar la estatua de Franco. Es un ejemplo de inversión de la realidad en la historia.

P: Según desveló OKDIARIO, el cine español ya ingresa más por subvención que por taquilla. ¿Es posible hacer frente a ese contrarrelato de la Guerra Civil que se trasmite masivamente en los cines?

R: Es difícil por dos cuestiones. A quien intente hacer una película contraria a la ‘Memoria Histórica’ no le van a dar subvención. Tendrá que buscarse sus fuentes de financiación y ser autónomo por completo. Pero es que luego espérese que no decidan que la película es ilegal o hasta se le procese por haber hecho eso. Pero desde luego va a chocar contra la corrupción política y el pensamiento único, va a tener toda la crítica en contra. Una vez me preguntó Masiel en televisión que si lo del Valle de los Caídos era tal y como yo contaba, por qué ningún cineasta había hecho aún una película. ¿Quién se atrevería a hacer esta película? Todo el sector del entretenimiento y la cultura está en sus manos. Y con la ideología de género pasa exactamente igual.

P: Dice Celáa que los hijos no pertenecen a sus padres…

R: Y se quedó tan tranquila. Una señora que lleva a sus hijas a un colegio religioso. Eso es un rasgo de sistema autoritario. Lo hizo Stalin. Los hijos, de los que me ocupo y mantengo, resulta que no son míos. Porque hay que adoctrinarlos en el pensamiento único. Cuando dice que no pertenecen a los padres, Celáa está pensando en que los van a educar ellos.

P: ¿Quiénes serían los Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de la Segunda República?

R: Pedro Sánchez, a otro nivel intelectual, podría ser el Azaña de este Frente Popular. Daba una imagen de mayor moderación. Y Pablo Iglesias, más radical en todos los sentidos, sería el Largo Caballero de la época. Además, no se debe sentir distante a él, porque ha estado llamando a la revolución como Largo Caballero en los años 30.

P: Pero ahora Pablo Iglesias incluso aplaude al Rey…

R: Ahí estoy en fuera de juego… Es algo muy sorprendente porque es una persona que se ha distinguido por su republicanismo exacerbado. Todavía no he podido entender a qué se debe. ¿Empezará a distanciarse de Esquerra Republicana y a romperse el pacto de ‘San Sebastián’ en su nueva modalidad? Yo qué sé. Parecía claro que Podemos quería la Tercera República cuanto antes mejor. Pero aparte de eso están las influencias externas. Estos grupos tienen ayudas y mandatos que vienen de fuera de España. De gran peso político y económico. No sé como ha podido ocurrir que Iglesias aplauda al Rey.

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