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Retorno absoluto: ¿por qué no me proteges?

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“Es muy difícil mantener una relación basada exclusivamente en la desconfianza”.

Hace unos días conocía cómo los activos gestionados en Europa, por los llamados fondos de retorno absoluto, cayeron un 23% durante el pasado año.

Este tipo de fondos de inversión, cuya categoría no es nada homogénea, tiene como principal objetivo lograr una rentabilidad positiva en todo tipo de escenarios económicos y financieros. Sin embargo, y a tenor de lo que vimos el pasado ejercicio, podemos decir que una gran mayoría de estos productos no supieron defender al inversor cuando éste más lo necesitaba.

Y es que si uno cumple en la vida, en la medida de lo posible, con las expectativas creadas y los objetivos prometidos generará la confianza suficiente y necesaria para que los demás quieran seguir manteniendo una determinada relación, ya sea ésta profesional, sentimental o de cualquier otra índole, con él. Sin embargo, si no es así, es bastante posible que llegue la decepción, el desencanto o el desamor.

En este sentido, ¿qué creen ustedes que espera un paciente de un buen médico? Pues que en los momentos en los que su salud se resiente, el doctor y a través de sus conocimientos y experiencia, lo cure o, al menos, alivie su dolor. O, ¿qué piensan que espera un cliente de su abogado? Pues que cuando surjan problemas legales de importancia sea capaz de dar con la solución más rápida y eficaz. Y ¿qué suponen que espera un conductor de un buen coche? Pues que ofrezca la máxima seguridad en todo tipo de carreteras y ante cualquier tipo de climatología.

En el mundo de las inversiones no es menos diferente a lo señalado anteriormente. Así, por ejemplo,  y en el caso de los fondos de retorno absoluto, éstos fueron vendidos a muchos inversores como casi “fondos garantizados” que ofrecían la mejor alternativa frente a los depósitos o la propia renta fija, por la cada vez menor rentabilidad de este tipo de activos financieros. Incluso también se propusieron como alternativa a determinados fondos que invierten una parte de su cartera en bolsa, para reducir la volatilidad que siempre supone la misma.

De esta forma, palabras como; alfa, descorrelación, no indexación, gestión alternativa, factor quality, mínima volatilidad, flexibilidad ante entornos de risk-on o de risk-off…etc, fueron pasando a ser términos  cada vez más utilizados en el mundo de la inversión y de la gestión de activos.

Ahora bien, ¿qué creen ustedes que esperaba el ahorrador que invirtió en los fondos de retorno absoluto? Ganar algo de dinero pero, sobre todo, que cuando llegaran los malos momentos en los distintos activos y mercados financieros, éstos fueran capaces de protegerles. Sin embargo, como pueden ver en el siguiente gráfico (donde sólo uno de los cuatro fondos con vocación de retorno absoluto y más vendidos en España ha logrado rentabilidad positiva en los catorce últimos meses) al no haber sido así, la insatisfacción y el descontento se ha  generalizado y, en consecuencia, es absolutamente lógico que muchos inversores hayan optado por deshacerse de fondos de esta categoría.

Retorno absoluto: ¿por qué no me proteges?

Gráfico: Evolución de la rentabilidad de los cuatro fondos de orientación de retorno absoluto más comercializados en España. Fuente: Morningstar Direct.

Una de las consecuencias de un mundo embriagado por la liquidez, y propiciada por los principales bancos centrales, ha sido la “represión financiera” que ya tratamos la pasada semana en el artículo “El Caballo de Troya del BCE”. Sin embargo, otra de las graves consecuencias ha sido que la descorrelación vivida en el pasado entre activos de renta fija y de renta variable dejó de funcionar y, cuando lo hace, sólo es de forma intermitente.

En consecuencia, productos que surgieron como forma para defender a los inversores y dar algo de rentabilidad a los clientes dejaron, en muchos casos, de hacerlo y pasaron a ser verdaderas cajas negras de difícil comprensión tanto para los asesores como para los propios inversores delos mismos.

¡Cómo recuerdo ahora mismo al decir esto uno de los viajes que hice años para entrevistarme con un famoso equipo de gestión en mercados emergentes! En el transcurso de la misma me explicaban cómo la NASA, cuando comenzó a enviar a los primeros astronautas al espacio, se dio cuenta que los bolígrafos que llevaban no podían escribir en gravedad cero o con temperaturas extremas. Un millón de dólares de entonces y dos años pasaron para lograr el resultado deseado.

La Unión Soviética contaba con menos recursos… pero con más ingenio. Ellos resolvieron el mismo problema de forma mucho más rápida y menos costosa: un lapicero.

Retorno absoluto: ¿por qué no me proteges?
Foto: Réplica del lapicero que llevaban los cosmonautas al espacio en los años 70 del pasado sigo.

En aquel momento entendí lo importante del famoso “back to basics” (o retorno a lo simple). Es decir, que en muchas ocasiones, y para llegar al mismo destino, no es necesario estrategias super complejas de inversión. A veces con una gestión mucho más sencilla uno puede lograrlo. De hecho, el pasado año, el mejor activo descorrelacionador fue la propia liquidez.

Señalaba en una ocasión el poeta clásico Quinto Horacio Flaco: “las muchas promesas disminuyen la confianza”. Sea en temas de salud, legales, de coches… o de inversión, la confianza es fundamental. Y, lamentablemente, a pesar de que en el mundo de la inversión en fondos de retorno absoluto hay determinados gestores que sí cumplen con sus objetivos, al final el inversor mete a todos en el mismo saco. Sin embargo, es reto de este humilde seguidor de flechas amarillas, de este sherpa de las inversiones, descubrirles dónde sí hay talento y donde, desde la sencillez y la eficiencia en costes, también se pueden alcanzar las estrellas… Y muy pronto así lo haré para cada uno de ustedes.

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