Crisis económica

Repsol sacará a Bolsa su división de Renovables para blindarse frente a una posible OPA extranjera

Además, pretende captar nuevo capital y potenciar el área que debe sustituir al petróleo en el futuro

Repsol pierde 2.578 millones hasta septiembre por el desplome de la demanda y la caída del crudo

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Repsol prepara ya todo un plan de expansión y blindaje para hacer frente a los peligros de la actual crisis económica. La energética va anunciar en las próximas semanas un nuevo plan estratégico que plantea segregar y sacar a Bolsa su división de Renovables y Clientes, según fuentes conocedoras de la situación. Un movimiento con el que pretende blindarse de posibles opas y captar nuevo capital para fortalecer su balance.

El objetivo de este plan, en el que trabaja ya JP Morgan, es lanzar a los mercados una nueva compañía en la que el control accionarial permanecerá en manos de Repsol, pero que permitirá impulsar una de las áreas de mayor desarrollo estratégico en el mercado energético: el de la energía verde.

El plan estratégico de Repsol pivota en tres frentes, según las fuentes consultadas. El primero de ellos es el de diversificar el negocio de la compañía y reforzar, por lo tanto, su desarrollo y expectativa futuras. Hay que recordar que, frente a los combustibles fósiles, las energías renovables cuentan con todo el apoyo de la inmensa mayoría de los gobiernos occidentales y es uno de los puntos destacados del programa del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

En Europa, también es una parte muy relevante del plan de rescate de 750.000 millones de euros diseñado a escala continental por la UE para combatir el Covid. España, de hecho, por su situación de especial vulnerabilidad económica actual, es uno de los Estados que más ayuda recibirá previsiblemente por este rescate (hasta 140.000 millones de euros). Y una parte decisiva de este plan de ayudas se centrará en el desarrollo de las energías verdes.

Las grandes empresas energéticas españolas están preparando ambiciosos planes para acceder a esas ayudas europeas. Repsol inició hace varios años su giro hacia una empresa renovable, consciente de que el petróleo está en un declive estructural, y sus propios competidores han alabado su gestión en esta área.

Reforzar el capital y blindarse de opas hostiles

El segundo frente en el que pretende entrar la salida a Bolsa de Repsol Renovables y Clientes es el de reforzar el capital de la petrolera. La OPV de esta división permitirá a la cotizada acceder a recursos privados en un momento en el que la contracción económica hace temer por la evolución de algunas de las compañías: no hay más que ver la evolución del Ibex en los últimos meses. Repsol ha perdido un 51% de valor en bolsa en 2020, a pesar de la subida del 18,23% del lunes tras el anuncio de la vacuna de Pfizer. Un blindaje financiero en un momento como el presente y futuro, en ese contexto, siempre será valorado por los inversores.

El tercero es también más que relevante. Las compañías españolas sufrirán en sus cuentas de resultados el impacto de la desastrosa situación económica de España, con el añadido de la crisis de los países emergentes en que están presentes. Así se refleja en las pérdidas de la propia Repsol hasta septiembre. Y ello traerá consigo una previsible pérdida de valor bursátil de las empresas, que las puede hacer vulnerables a opas y a intentos de control procedentes de compañías ubicadas en el resto de economías. El incremento de valor del grupo consolidado en esa situación puede convertirse en un escudo antiopa de indudable valor empresarial.

Durante el primer estado de alarma, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó una norma que blinda a las grandes empresas españolas de posibles intentos de opa de compañías extracomunitarias que aprovechen las bajas cotizaciones en Bolsa. Pero no las protege de otras compañías europeas. Así, OKDIARIO informó del interés de Deutsche Telekom por intentar lanzar una OPA sobre Telefónica.

En esa misma tesitura puede verse Repsol, ya que varios gigantes europeos del petróleo están estudiando la posibilidad de crecer mediante adquisiciones en este momento de debilidad, y la española es un claro objetivo potencial para ellas. De ahí que su presidente, Antoni Brufau, y su consejero delegado, Josu Jon Imaz, busquen blindarse de estas amenazas con este incremento de tamaño (la suma de la matriz y una filial cotizada siempre es superior al tamaño de la matriz con la filial dentro) y este reforzamiento de su capital.

Repsol perdió 2.578 millones de euros hasta septiembre, frente a los 1.466 millones que ganó un año antes, lastrado por el desplome de la demanda y de los precios del crudo y del gas por el Covid-19, que la llevaron a ajustar, en el segundo trimestre, el valor de inventarios y activos de producción.

Estos ajustes restaron 1.726 millones de euros. Según la compañía, su resultado neto ajustado, que mide el desempeño puro del negocio, fue de 196 millones, el 88% menos, «en un contexto de extraordinaria dificultad» por la pandemia y marcado por el «colapso» de la demanda.

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