La petrolera pública de Venezuela condenada al desastre si no se abre al capital privado

Venezuela
Nicolás Maduro en un acto de PDVSA en 2016 (Foto. Flickr)

La petrolera estatal de Venezuela PDVSA necesita invertir más de 10.000 millones de dólares para reparar las refinerías del país para rescatar la producción petrolera. Una inversión que, a tenor de las cifras económicas del país, se hace a todas luces imposible. Al borde del default -quiebra técnica-, los expertos se preguntan si la solución para PDVSA pasa por abrir las puertas al capital privado.

Recordemos que el bombeo de crudo es el eje fundamental de la economía venezolana, pero el salvaje desplome del Brent en 2006 dejó fuera de juego en materia puntera a la corporación pública. Además, con un agravante más, el Ejecutivo de Nicolás Maduro tiene la capacidad de inversión en ningún foco económico que genere riqueza en Venezuela de cara a la caída del consumo de ‘oro negro’ en el mundo.

El planeta casi en su totalidad, con excepciones, está comprometido con el medioambiente y el desarrollo de las energías limpias. Una ecuación económica en la que el petróleo, desde luego, no tiene cabida.

A diferencia de Venezuela, otros de los países del cártel de la OPEP están diversificando su actividad económica para enfrentar el futuro sin combustibles fósiles y dejar atrás la era del petróleo. Sin ir más lejos, Arabia Saudí ha puesto en marcha la salida a Bolsa del 5% de la petrolera Saudí Aramco para atrapar liquidez y está abriéndose a una nueva sociedad de consumo.

Venezuela, según los expertos, necesita recuperar la producción de petróleo, pero para ello tiene que llevar a cabo una inversión de alrededor de 10.000 millones de dólares en infraestructuras que le permita bombear el crudo que demanda la OPEP.

Con una inflación del 14.000, el PIB hundido un 15% y una divisa sin apenas valor el Gobierno no está en posición de hacer una inversión de tal envergadura. Razón por la cual, los expertos ponen de manifiesto de la posibilidad de vender una parte de las acciones de PDVSA a inversores privados.

Borja Matilla, analista de Hanseatic Brokerhouse, cree que “la solución no pasa por ahí, estamos en un momento muy complicado que va más allá de la entrada de capital privado”. El experto cree que “el problema no radica” en que PDVSA esté en quiebra o no, “sino que es Venezuela la que está en default y la que está sufriendo una superinflación donde está llegando un punto en el que su moneda no valdrá absolutamente nada”.

Un hecho al que hay que sumar otro agravante, el Ejecutivo de Maduro tiene restringidas todas las divisas excepto la moneda local. “Esto lamentablemente hace muy difícil que el capital extranjero entre en el país y el Gobierno no dispone de capital para invertir en nada”, concluye Matilla.

En definitiva, el futuro de la petrolera PDVSA está en manos de Maduro, aunque no será el único problema al que se tendrá que enfrentar. El país está sumido en una profunda crisis, no sólo económica, sino también social y humanitaria. Miles de venezolano están emigrando a Colombia, Brasil y Chile huyendo de las cartillas de racionamiento y la escasez de los alimentos más básicos, según datos de ACNUR.

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