Informe de la Fundación Adecco

El lastre de la transición precaria a la jubilación: peligro para el 75% de los parados de más de 55 años

La inserción laboral para los adultos más cercanos a la jubilación es uno de los males endémicos del sistema de trabajo en España. Es lo que puede considerarse la transición precaria a la jubilación. Concretamente, según un estudio elaborado por la Fundación Adecco el 75% de los mayores de 55 años que lleva más de un año en paro no ve factible volver a trabajar, o al menos hacerlo a través de un empleo estable.

Mientras tanto, el envejecimiento en España está creciendo a un ritmo de dos puntos porcentuales por año, según recuerda esta Fundación. El año pasado alcanzó el 122%, es decir, que se contabilizaron 122 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años.

Esto también se refleja en los indicadores laborales, puesto que mientras que en 2010 el 8% de los desempleados tenía más de 55 años, en 2015 la cifra creció hasta el 11% y hoy se sitúa en un 15%, porcentaje que «irá en aumento de forma irremediable», alerta el estudio.

Concretamente, el 61,7% de los parados mayores de 55 años supera el año sin trabajo y la mayoría de ellos (49%) lleva más de dos años sin encontrar empleo, una cifra que se reduce 20,2 puntos porcentuales entre el resto de la población, alcanzando un 41,5%. Del informe se desprende que el 65% de los ciudadanos que tienen más de 55 años y está en desempleo está dentro de la categoría de parado de larga duración, informa Europa Press.

En la actualidad el paro de larga duración entre los también definidos como ‘seniors’ supera en más de 20 puntos porcentuales al general, una brecha que, según Fundación Adecco, «podría dilatarse» por la emergencia del coronavirus.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, considera que la vida profesional de un trabajador no puede finalizar si pierde su empleo con más de 50 o 55 años.

«En este contexto de envejecimiento sin precedentes, no es de recibo que el desempleo ‘senior’ se trate como una transición precaria a la jubilación», ha resaltado, tras apuntar que es «imprescindible» acompañar a este colectivo en su reciclaje profesional.

No obstante, también ha señalado que es importante que el profesional abandone la mentalidad inmovilista y asimile el aprendizaje permanente como «única vía para conectar con un mercado en continuo cambio».

Para Mesonero, el subsidio para mayores de 52 años «puede ser un buen punto de partida», aunque cree que si se prolonga en el tiempo, abocará a los ‘seniors’ al umbral de la pobreza y a asumir que no tienen posibilidades ni capacidad para trabajar, «un planteamiento arriesgado y contradictorio en un contexto de prolongación de la vida activa con retraso progresivo de la edad de jubilación», según ha apuntado.

También ha destacado que el 42% de los 1.000 encuestados considera que aunque siempre se pueden aprender cosas nuevas, cree que «ya no tiene edad para formarse, pues ya lo hicieron en su momento».

La Fundación Adecco ha recordado que recientemente la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) vaticinó que si España no adoptaba medidas para hacer frente al envejecimiento de la población, el déficit y la deuda del país alcanzarían niveles «insostenibles» en 2050 y el rating del país se situaría en la categoría de grado de especulación o bono basura.

Sin embargo, el 40% de los profesionales de recursos humanos afirma que una edad superior a los 55 años le genera «dudas» a la hora de incorporar trabajadores en determinados puestos.

El director general de la Fundación Adecco cree que la pandemia ha de ser un punto de inflexión para resetear esquemas tradicionales y abrirse a la contratación de los ‘seniors’ como «clave» para la competitividad del país.

«Es el mayor reto de nuestra era y no se trata únicamente de justicia social, sino de una necesidad imperante en una nación en récord de envejecimiento, que no podrá salir adelante si renuncia a una fuerza laboral cada vez más numerosa», ha apostillado, tras apuntar que «o se actúa ahora o antes de lo que parece será demasiado tarde».

Para Mesonero, «estando los desempleados mayores de 55 años especialmente expuestos a la cronificación del desempleo, podrán dar el paso definitivo a la inactividad si no evolucionamos hacia un nuevo paradigma, en el que los ‘seniors’ tengan el protagonismo que les corresponde, como fuerza laboral en continuo aumento».

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