INFLACIÓN

El FMI advierte que la guerra con Irán disparará la inflación y frenará la economía incluso con alto el fuego

La directora gerente del FMI: "Todos los caminos conducen a precios más altos y un crecimiento más lento"

Inflación FMI Irán
Kristalina Georgieva, directora general del Fondo Monetario Internacional. (Foto_ Europa Press)
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha afirmado este lunes que poner fin a la guerra con la dictadura de los ayatolás de Irán no será suficiente para reconducir el aumento de los precios ni la desaceleración económica. Georgieva ha advertido que la guerra con la tiranía de los ayatolás disparará la inflación y frenará la economía incluso con alto el fuego: «Todos los caminos conducen a precios más altos y un crecimiento más lento», ha señalado Georgieva, subrayando el cambio de tendencia en la economía internacional.

La economía mundial afronta un escenario cada vez más adverso marcado por el impacto de la guerra en Oriente Medio. El mensaje que llega desde el Fondo Monetario Internacional es claro: incluso si el conflicto con la dictadura de los ayatolás de Irán terminara en el corto plazo, sus efectos económicos ya están en marcha y serán difíciles de revertir.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha advertido de que el impacto del conflicto se traducirá en una revisión a la baja del crecimiento global y en un aumento de las previsiones de inflación. Georgieva se ha pronunciado días antes del próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial, previsto para el 14 de abril, que incluirá nuevos escenarios que reflejan el deterioro del contexto global. Antes de la escalada del conflicto, el organismo proyectaba un crecimiento mundial del 3,3% en 2026 y del 3,2% en 2027, cifras que ahora serán ajustadas a la baja.

Uno de los principales factores detrás de este empeoramiento es el impacto directo sobre el mercado energético. La guerra habría reducido la oferta global de petróleo en torno a un 13%, según el organismo, lo que está provocando tensiones en los precios del crudo y afectando a múltiples cadenas de suministro.

El encarecimiento de la energía tiene efectos inmediatos en sectores clave como el transporte, la agricultura o la industria química, especialmente en productos derivados como fertilizantes o helio. El resultado es una presión inflacionista que se extiende de forma global, afectando tanto a economías desarrolladas como emergentes.

La operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra la dictadura de los ayatolás comenzó el pasado 28 de febrero con la eliminación del líder supremo, Alí Jamenei. Ante la inferioridad militar, los ayatolás han seguido una estrategia en cinco frentes para obligar a la comunidad internacional a que presione a Estados Unidos para terminar la guerra: atacar la industria petrolera, golpear la gasística, bloquear el estrecho de Ormuz, atacar los centros de datos de los países del golfo Pérsico y bombardear las estructuras civiles de los países del Golfo.

Las acciones y los precios del petróleo han subido este lunes después de la rueda de prensa de Donald Trump.  Los precios del petróleo han cerrado la jornada con modestas ganancias de alrededor del 0,7% después de que el presidente Trump declarara en una rueda de prensa vespertina que la tiranía de los ayatolás de Irán «se puede arrasar en una noche, y esa noche podría ser mañana».  Posteriormente, dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos ayudara a reconstruir el país.

El lunes, Irán rechazó un plan estadounidense para poner fin a la guerra y emitió su propia respuesta de 10 puntos a través de Pakistán. Trump ha afirmado que la contrapropuesta de los ayatolás de Irán no era suficiente para un alto el fuego.

Incluso en el escenario más optimista —una resolución rápida del conflicto— el FMI prevé que el impacto sobre la economía mundial no desaparecerá. En ese caso, habría una leve corrección a la baja del crecimiento y una subida moderada de la inflación, suficiente para confirmar el cambio de ciclo económico.

Sin embargo, el riesgo mayor se encuentra en una prolongación de la guerra. Un conflicto sostenido en el tiempo podría intensificar la crisis energética, endurecer aún más las condiciones financieras internacionales y acelerar la desaceleración del crecimiento global.

El FMI ya había advertido de este deterioro progresivo en informes anteriores, pero ahora confirma que la situación ha empeorado más rápido de lo previsto. El organismo insiste en que el efecto de la guerra no se limita al ámbito geopolítico, sino que tiene un impacto directo en la economía real y en el coste de vida de millones de personas.

En este contexto, la conclusión del organismo internacional es contundente: la economía mundial entra en una fase de mayor incertidumbre en la que la inflación seguirá bajo presión y el crecimiento perderá impulso, independientemente de la duración del conflicto.

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