¿Cómo reconocer señales de crisis en la empresa?

Libertad
(Foto. iStock images)
Comentar

En el ámbito empresarial (como en la mayoría) mantenerse es tan o más complicado que llegar. Por lo tanto, una vez la compañía ha conseguido los objetivos marcados, no debe de conformarse con mantenerse igual y tiene la obligación, si quiere proseguir en la misma línea, de analizar constantemente tanto el entorno como la productividad interna. El peligro es que, con el paso del tiempo, se pueden generar unas dinámicas que impiden a los gestores reconocer la realidad.

Así pues, es imprescindible reconocer determinadas señales que alertan sobre un rumbo incorrecto en la dirección de la empresa:

  • Abrirse a nuevos mercados sin realizar estudios concienzudos: en algunos casos, la confianza de la compañía en la fuerza y penetración de su marca es tan grande que creen que pueden entrar en cualquier mercado derivado solamente gracias a ello. Ahora bien, la realidad es que, en cada mercado o segmento, existen realidades muy distintas y que, consecuencia de ello, lo que resulta atractivo para un sector puede no serlo para otro.
  • No responder a las interacciones del público: toda crítica siempre debe de ser respondida con rapidez y dando una respuesta solvente. No todos los clientes muestran su insatisfacción. Por lo tanto, aquello que expresa uno puede ser compartido por muchos otros. A veces, el éxito provoca que desde la empresa se crea que todo se está desarrollando perfectamente y que el cliente “no tiene razón” o “exagera” y que “no pasa nada para perder a uno”. Se trata de una actitud de gran autocomplacencia que puede derivar en una pérdida constante y hasta masiva de público. Nunca hay que cerrar los ojos a la realidad.
  • Creer que la competencia lo hace todo mal: en un determinado momento, puede que las empresas competidoras decidan emprender una determinada acción porque han previsto o detectado cambios en el mercado. Antes de pensar que todas se equivocan, hay que estudiar el movimiento y analizar si realmente es necesario.
  • Negarse a incorporar ninguna innovación: dado que siempre se ha funcionado de una manera que hasta aquel momento ha dado resultado, se pueden generar resistencias al cambio. Ahora bien, hay que comprender que el mercado competitivo actual obliga a mejoras y cambios constantes en los cuales hay que invertir.
  • Endeudamiento creciente: hay empresas que, empujadas por los buenos resultados, quieren incrementar su negocio. A veces, pero, se hace de una forma desordenada, más allá de lo que permite la propia estructura financiera. Ello puede generar un gran endeudamiento en forma de gastos financieros que se comen una parte importante del beneficio.
  • Estancamiento en las ventas: hay empresas que se satisfacen de mantener unas ventas porque, razonan, implica haber fidelizado una cantidad importante de clientes. La lectura opuesta sería, en cambio, que ya no se atraen a más y que, a partir de aquel momento, solo queda la opción de bajar.
  • Primeras dificultades para hacer frente a los pagos a corto: disponer de liquidez es importante para evitar problemas con los agentes del entorno e implica, también, que la actividad no genera el suficiente flujo de caja para operar con tranquilidad.

Últimas noticias