de 20 céntimos

El descuento en la gasolina del Gobierno acaba en desastre, colapso y hartazgo de los conductores

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La improvisación del Gobierno de Pedro Sánchez en la puesta en marcha de las medidas para hacer frente al alza de los precios de los carburantes han empezado con el colapso de las estaciones de servicio y el hartazgo de los consumidores. Así, la primera jornada en la que se aplica el descuento de 20 céntimos de carburantes en las gasolineras se ha convertido en un auténtico desastre por las colas y los problemas informáticos que han obligado a miles de consumidores a dar marcha atrás para buscar otro surtidor en condiciones de hacer la bonificación.

El primer día de aplicación del descuento por la compra de carburante, que puede rondar los 10 euros al llenar un depósito estándar, ha generado colas, confusión entre clientes y trabajadores e, incluso, problemas técnicos en algunas estaciones de servicio. Este ha sido el caso de Repsol, que ha registrado dificultades a nivel nacional (cuenta con unas 3.300 gasolineras, un 28 % del total) ante la avalancha de consumidores que han acudido a sus instalaciones a primera hora de este viernes, lo que ha «ralentizado» las operaciones.

El presidente de la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE), Manuel Jiménez, ha explicado a este diario que «ya sabíamos que la aplicación del descuento impuesto por el Gobierno iba a ser un auténtico desastre, nos han dado dos días, del 29 de marzo al 1 de abril, para poner en marcha el sistema informático de cerca de 11.500 estaciones de servicio». «Un cambio en el sistema que no es gratis y que para las pequeñas y medianas empresas supone  un aumento de las inversiones que no son capaces de asumir», crítica.

«Estos problemas continuarán y el descuento será un desastre por esos hemos solicitado al Gobierno de forma oficial la anulación del real decreto en el que se aprueba la bonificación de los 20 céntimos, de lo contrario cientos de gasolineras desaparecerán de la red», aseguran. Además, avisa de al Ejecutivo de que «intervenir el mercado no sale gratis».

Desesperación entre los clientes

Entre los clientes, desesperación. A la salida, y después de cerca de veinte minutos esperando, María, una madre que dice que no puede prescindir del uso del coche a diario entre otros motivos para llevar a su hijo al colegio, declaraba a Efe que solo «después de seis intentos» había conseguido pagar.

«Nunca había visto tanta gente a estas horas», señalaba un vigilante de seguridad contratado específicamente para reforzar el dispositivo ante la previsión de mayores colas. «A estas horas no es normal», coincidía también el conductor de una furgoneta que para en la misma estación de servicio todos los días y que denunciaba que sus costes por la subida del combustible han pasado de rondar los 2.500-3.000 euros al mes a rozar los 5.000.

En Madrid, las colas han marcado la mañana de los trabajadores de una estación de servicio de la zona de Pío XII, donde algunas empleadas admitían que se sentían «agobiadas y desesperadas» por la situación de colapso que han vivido. En otros barrios la situación era similar, y los empleados decían que estaban «hasta arriba».

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