macroeconomía

Sánchez impulsa el crecimiento con la inmigración aunque la aportación por trabajador cada vez es menor

El PIB por ocupado (trabajador) es un 0,8% más bajo que en 2018, cuando el PSOE llegó al poder

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. (EFE)
Benjamín Santamaría
  • Benjamín Santamaría
  • Economista, analista, conferenciante y máster de educación con especialidad en Economía. Redactor de economía y empresas en OKDIARIO y autor de 'La economía a través del tiempo' en el Instituto Juan de Mariana. Miembro de la junta directiva del Centro Diego de Covarrubias.

El crecimiento económico del que presume el Gobierno de Pedro Sánchez se ha visto impulsado por el aumento de la población a través de la inmigración en vez de por un incremento de la productividad. De hecho, el Producto Interior Bruto (PIB) por ocupado, es decir, por trabajador, es en la actualidad un 0,8% inferior al que había en 2018, cuando el presidente socialista entró al poder.

Esto quiere decir que el crecimiento del PIB de los últimos años no se ha dado gracias a que cada uno de los trabajadores de España hayan podido producir más, puesto que su aportación se ha reducido. Más bien, los datos muestran que la economía ha crecido, simplemente, porque hay más personas en el país.

«La economía española sigue creciendo en términos agregados, pero ese crecimiento no se traslada ni a los ocupados ni a la clase media, cuyo nivel de bienestar permanece prácticamente estancado», explican fuentes del Partido Popular.

Así, el crecimiento del que presume el Gobierno sería una ilusión que sólo se percibe desde la suma de todos los componentes y no de forma individual, viendo caso por caso: «El PIB por ocupado es hoy un 0,8% inferior al de 2018, lo que evidencia que el avance económico no se refleja en una mejora real de la productividad».

Sánchez y la economía de la inmigración

De hecho, tal y como aseguran las mismas fuentes, «el crecimiento reciente del PIB es fundamentalmente extensivo», es decir, «se sostiene en el aumento de la población ocupada gracias a la llegada de inmigración que se incorpora, en gran medida, a empleos de baja cualificación, lo que permite inflar las cifras agregadas sin que ello implique un avance significativo en el bienestar de los trabajadores», un escenario muy diferente del que presume Sánchez.

De hecho, esto ya ha sido sostenido por otras instituciones rigurosas como Funcas, que advirtió ya en septiembre que el crecimiento económico del país «se debe principalmente a la inmigración» y no a un aumento de la productividad.

En ese sentido, un analista de Funcas expuse que «España tiene la suerte de poder generar crecimiento del PIB» porque «muchos inmigrantes hablan español», algo que ha impulsado al alza el crecimiento económico de los últimos años.

Por ello, países del entorno como Alemania o Países Bajos han sufrido un estancamiento importante, pues no han contado con ese elemento accidental: «Los alemanes y los holandeses no disfrutan de ese privilegio».

Un privilegio para las cuentas generales, pero que no tiene por qué serlo de forma individualizada, en cada uno de los españoles. Y es que «las rentas reales permanecen prácticamente estancadas desde 2019, evidenciando que el crecimiento económico no se está traduciendo en mejoras efectivas para los trabajadores a tiempo completo», según las fuentes del PP.

«La única mejora apreciable se concentra en los tramos más bajos, impulsada fundamentalmente por la subida del SMI y el Ingreso Mínimo Vital, no por una dinámica positiva del mercado laboral», mientras que «las rentas altas incluso retroceden, lo que sugiere un proceso de polarización creciente y un mercado laboral con menor capacidad de generar una clase media sólida».

«El 80% de los trabajadores a tiempo completo tiene rentas inferiores a 30.000 euros, una realidad que desmiente cualquier discurso de prosperidad y deja claro lo esencial: hoy, tener un empleo ya no te abre la puerta a una vida de clase media», argumentan.

«En definitiva, el país muestra mejores números macroeconómicos, pero la clase media y los ocupados siguen sin ver mejoras tangibles, quedando al margen de los supuestos beneficios del crecimiento», sentencian las fuentes del PP.

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