Coface revela que la UE no ejecutó más del 40% de los fondos europeos: el tiempo se acaba
El plazo de ejecución finaliza este año, es decir, en diciembre de 2026
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Los países de la Unión Europea (UE) no han ejecutado el 42% de los fondos europeos Next Generation EU pese a que quedan tan sólo unos pocos meses para poder utilizarlos, según el último análisis realizado por los expertos de Coface. Esto supone un total de 270.000 millones de euros que aún están por desembolsar. El plazo de ejecución finaliza este año, es decir, en diciembre de 2026.
Este programa se lanzó en 2021 y fue diseñado para que los países que componen los Veintisiete tuvieran más facilidades a la hora de sortear los efectos de la pandemia del Covid-19, así como para impulsar una transformación estructural, mediante un plan de recuperación de 806.900 millones de euros.
De esa cantidad de dinero, 650.000 millones se destinaron exclusivamente al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), el cual ha tenido como objetivo financiar proyectos en seis áreas clave, entre las que se incluyen la transición ecológica y la transformación digital.
No obstante, según el análisis llevado a cabo por Coface, el 42% de los fondos todavía no se ha ejecutado a pocos meses de que se alcance el plazo, quedando 270.000 millones de euros por desembolsar hasta finales de 2026. En ese sentido, los expertos han advertido de que esto pone en riesgo tanto el crecimiento económico a corto plazo como las reformas estructurales a largo plazo.
Los fondos europeos
De acuerdo con el informe de Coface, los retrasos en la absorción de los fondos europeos comprometen las previsiones económicas iniciales de la Comisión Europea: 1,5% en 2025 y 1,4% en 2026. «Si bien países como Grecia, Croacia, Italia y Portugal han aprovechado al máximo los fondos, dado el progreso de los desembolsos hasta la fecha, el impacto global en el PIB (Producto Interior Bruto) europeo será menor de lo esperado», han avisado.
Según las estimaciones, el crecimiento anual podría haber sido, en promedio, un 0,4% más alto entre 2020 y 2030 si se hubieran utilizado íntegramente los fondos. «Pero la carrera contra el tiempo está empujando a los gobiernos a favorecer proyectos fáciles de implementar, en detrimento de reformas estructurales de alto valor añadido», han señalado los expertos.

Según el informe, los retrasos se deben a cuellos de botella administrativos, capacidad de ejecución limitada y contextos políticos cambiantes. La guerra en Ucrania, la crisis energética y la inflación han obligado a los países a revisar sus planes, lo que ha ralentizado los desembolsos. Las reformas exigidas a cambio de los fondos, que en ocasiones son impopulares, se han retrasado o renegociado, como en España e Italia.
Además, algunos países pueden considerar que los préstamos de la UE son menos ventajosos que los mercados financieros, como España, que ha anunciado que renunciará a 67.000 millones de euros de los 83.000 millones de euros de préstamos gracias a la mejora de su perfil crediticio.