Adiós a tender la ropa en tu casa: la Ley de Propiedad Horizontal lo confirma
Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal sobre tender la ropa en un patio comunitario
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Es habitual en muchos edificios de España, el ver como los patios interiores tienen ropa tendida para que se seque al sol. Algo que a priori no tiene porque ser motivo de conflicto vecinal, pero que también está regulado aunque no lo parezca. De hecho, la Ley de Propiedad Horizontal es clara al respecto de modo que una vez se conoce lo que dice, puede que tengamos que decir adiós a lo de tender ropa.
En concreto, la Ley de Propiedad Horizontal marca que el hecho de que un patio sea de uso exclusivo de una vivienda no significa que el propietario pueda hacer cualquier modificación sin límites. Y eso incluye, en determinados casos, algo tan cotidiano como instalar un tendedero. La clave está en distinguir entre el uso normal del espacio y las alteraciones que afectan a elementos comunes del edificio, un matiz que suele generar conflictos entre vecinos y que, en muchas ocasiones, acaba con requerimientos formales por parte de la comunidad.
Adiós a tender la ropa en tu casa: la Ley de Propiedad Horizontal lo confirma
Uno de los errores más frecuentes es pensar que un patio de uso privativo funciona igual que el interior de la vivienda. No es así. Aunque sólo un vecino tenga derecho a utilizarlo, ese espacio sigue formando parte del conjunto del edificio y, por tanto, está sujeto a determinadas normas.
La Ley de Propiedad Horizontal establece que los propietarios pueden realizar obras o modificaciones dentro de su vivienda o en zonas de uso exclusivo, pero siempre con límites muy concretos. El artículo 7.1 señala que esas actuaciones no pueden afectar a la seguridad del edificio, a su estructura general, a su configuración exterior ni perjudicar los derechos de otros propietarios. Además, cualquier obra debe ser comunicada previamente a la comunidad. Esto significa que no todo vale, aunque el patio sea tuyo a efectos de uso diario.
Cuándo un tendedero sí puede ser un problema
El conflicto suele aparecer cuando el tendedero deja de ser algo puntual y pasa a convertirse en una instalación fija. Es decir, cuando se ancla de forma permanente a paredes, muros, techos o elementos estructurales del patio. En esos casos, la ley entiende que se está interviniendo sobre elementos comunes del edificio. Da igual que el tendedero esté dentro de un patio al que solo accede una vivienda: si hay perforaciones, anclajes o modificaciones visibles, ya no se trata solo de un uso doméstico, sino de una alteración que requiere autorización.
Si el propietario instala un tendedero fijo sin haber consultado previamente a la comunidad, esta puede exigir su retirada. Y si el vecino se niega, el asunto puede escalar a reclamaciones formales e incluso a la vía judicial.
La diferencia entre tendedero fijo y portátil
No todos los tendederos generan problemas legales. La propia interpretación de la ley y la práctica habitual marcan una diferencia clara entre instalaciones permanentes y soluciones temporales. Un tendedero portátil, plegable o apoyado sin fijaciones suele considerarse un uso normal del patio. Al no implicar obras ni afectar a muros, fachadas o estructuras, no suele necesitar autorización de la comunidad. En cambio, cuando el tendedero está atornillado, empotrado o implica perforar paredes, la situación cambia. Ahí ya entra en juego la protección de los elementos comunes y el control por parte de la junta de propietarios.
La convivencia también importa
Más allá de las obras o las fijaciones, la Ley de Propiedad Horizontal introduce otro factor clave: la convivencia. El artículo 7.2 advierte de que no se pueden realizar actividades que resulten molestas, insalubres o dañosas para la finca o para otros vecinos. Aplicado al caso de los tendederos, esto significa que incluso uno portátil puede generar problemas si provoca goteos constantes, humedades, malos olores o molestias repetidas a otras viviendas. En esas circunstancias, la comunidad puede intervenir y exigir cambios, aunque no exista una instalación fija como tal.
Qué puede hacer la comunidad de vecinos
La ley otorga a la comunidad un papel activo en la protección de los intereses generales del inmueble. El artículo 14.e) recoge expresamente que corresponde a la junta de propietarios velar por el adecuado uso de los elementos comunes y decidir sobre asuntos que afecten al conjunto del edificio. Por eso, si un vecino instala un tendedero fijo sin autorización, la comunidad está legitimada para pedir su retirada. Primero suele hacerse de forma amistosa, pero si no hay acuerdo, se pueden adoptar medidas más formales para hacer cumplir la normativa.
Lo que conviene tener claro antes de instalar uno
Antes de colocar un tendedero en un patio de uso privativo, conviene hacerse algunas preguntas básicas como ¿va anclado a la pared?, ¿implica perforar muros?, ¿puede afectar a la fachada o a otros vecinos?, ¿está permitido en los estatutos de la comunidad? Si la respuesta a alguna de ellas genera dudas, lo más recomendable es consultar con el administrador de fincas o plantearlo directamente en la junta de propietarios. Evita conflictos, denuncias y la obligación de desinstalarlo más adelante.