Liga Santander: Real Madrid – Girona

El Madrid dimite de la Liga

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El Real Madrid dimitió de la Liga con una inesperada derrota ante el Girona en un partido que tenía dominado. Se adelantaron los de Solari con gol de Casemiro, pero los de Eusebio dieron la vuelta al marcador con goles de Stuani y Portu. El patinazo de los blancos, con un segundo tiempo desastroso, deja la Liga en bandeja a un Barcelona que ya saca 9 de ventaja al Real Madrid

Colorín, colorado, esta Liga se ha acabado. El Real Madrid entregó su dimisión del campeonato con una derrota estúpida y merecida ante el Girona. Se adelantaron los blancos con un gol de Casemiro, pero firmaron otro segundo tiempo infame y se dejaron remontar el partido con goles de Stuani y Portu. La desventaja con el Barcelona ya es de nueve puntos (10 con el gol average), así que los de Valverde ya pueden ir encargando que graben otra vez su nombre en el título de Liga.

De buena mañana eligió Solari un once en el los cambios estaban más cantados que el adelanto electoral de Pedro Sánchez. Después de tres batallas seguidas –Camp Nou, Metropolitano y Amsterdam– casi con los mismos soldados era hora de dar descanso a la tropa. Rotaban Carvajal, Reguilón, Modric, Vinicius y hasta Bale, aunque el galés tampoco tenga mucho de lo que descansar. Entraban en el equipo laterales nuevos (Odriozola y Marcelo), el casi siempre desaparecido Ceballos y un Asensio que empieza a resucitar en febrero como cada temporada.

Fue el Girona el que dio el primer susto. Stuani, quién si no. No se había terminado de sentar la gente y el bullicioso delantero uruguayo, que partía de fuera de juego, se plantó delante de Courtois y le soltó un disparo a bocajarro que el belga despejó con su prominente nariz. De resultas del pelotazo tuvo que ser atendido el portero del Real Madrid. La cosa no pasó a mayores.

No había salido especialmente despierto el Real Madrid, como si hubieran salido de fiesta anoche y estuvieran con resaca. En el primer cuarto de hora los blancos ni se asomaron al área de Bono mientras que el Girona estaba más cómodo que Puigdemont en Waterloo. Sí lo hizo en el 16 con un jugadón de Lucas Vázquez, picadita incluida para irse de dos defensas. El delantero madridista intentó una vaselina que fue respondida con un paradón de Bono.

Casemiro, delantero Pichichi

La jugada tuvo su vuelta en una contra acelerada por Portu y definida por Stuani con un disparo que repelió Courtois con una buena mano. Pasaban los minutos y el Real Madrid no encontraba los caminos. Fue entonces cuando apareció el balón parado. Dos córners consecutivos de los blancos concluyeron en un golazo de Casemiro, al más puro estilo Santillana, después de un centro de Play Station de Toni Kroos.

El tanto espabiló al Real Madrid y dejó tocadillo a un Girona que se deshizo como una magdalena sumergida en café con leche. Tampoco los de Solari se esmeraron demasiado en cerrar el partido, así que los minutos fueron pasando con pocas cosas que contar, más allá de una buena irrupción de un Marcelo que siempre deja un detallito. También lo dejó Benzema en una buena maniobra individual que finalizó con un tiro al muñeco.

Con el 1-0, más un gol bien anulado a Marcelo por fuera de juego, más la sensación de que el Real Madrid tenía todo bajo control nos fuimos al descanso. Del que volvimos con otra ocasión del brasileño que abortó con un paradón Bono. Buena noticia para los blancos que Marcelo empiece a parecerse a Marcelo.

El Girona marca de penalti, se masca la tragedia

Cuando el Real Madrid volvió a relajarse Solari tiró del efecto Vinicius. Quitó a un Lucas Vázquez necesitado de descanso. Otro susto, y este gordísimo, dio el Girona al filo de la hora de partido. Fue en una pérdida de balón de Casemiro que concluyó con un cabezazo a bocajarro de Lozano que rechazó Courtois con un paradón. La ocasión se le quedó a huevo a a Álex García, que se marcó un Higuaín y la echó a las nubes a tres metros de la portería.

La falta de puntería penalizaba al Girona y daba aire a un Bernabéu que había estado viviendo una mañana tan plácida como su equipo. Pero los blancos pagaron su desidia con un penalti que tuvo que cometer Sergio Ramos para evitar el 1-1. Al final Stuani transformó la pena máxima en el 64 y al Real Madrid le quedaba media horita por delante para arreglar el entuerto.

Solari metió a Bale por Asensio. Al Madrid le entraron de repente las prisas, como el que sabe que ha quedado para tomar el aperitivo y está todavía en pijama. El Girona perdonó el 1-2 en una acción de Portu, que se plantó solito ante Courtois, pero su disparo lo repelió el poste. La acción hizo reaccionar al técnico madridista, que metió a Mariano por Ceballos y terminó de romper a su equipo.

Se confirma la tragedia

Y lo pagó en el 75 con una acción en la que Lozano le birló la pelota a Odriozola, se plantó en el área, disparó, rechazó Courtois y su despeje le cayó a Portu, mal defendido por Marcelo, que hizo el 1-2. Alguno en el Bernabéu empezaba a irse a su casa. Al Real Madrid sólo le quedaba Vinicius. Las diagonales del brasileño eran la única esperanza para los de Solari de lograr una remontada imposible.

En el Bernabéu olía a patatas bravas y a vermut, pero no olía ni a épica ni a remontada. A este Real Madrid le falta convicción y confianza para poder apelar a la heroica. Sergio Ramos, que se puso de delantero centro, vio la segunda amarilla en un intento de chilena desesperado y se fue a la calle. Así que los minutos pasaban, hasta Courtois pudo empatar de cabeza, y los jugadores de Solari, casi con los brazos caídos, vieron cómo se esfumaba el sueño de una Liga que, a pesar de haber recortado puntos al Barça en las últimas jornadas, no podía ser y además era imposible.

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