Euroliga: Budusnost 73 - Real Madrid 60

El Real Madrid se estrella con el muro del Buducnost

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Los chicos de Pablo Laso rindieron lejos de su nivel en Montenegro.

El Real Madrid sucumbió en su visita a Montenegro ante un sorprendente Buducnost. Liderados por los 14 puntos y 7 asistencias del bicampeón de la NBA Norris Cole, los locales estuvieron imparables.

El Real Madrid sufrió un resbalón en su visita a la cancha del Buducnost. El equipo montenegrino, penúltimo en la clasificación de la Euoliga, presentó una batalla inesperado ante los blancos hasta el punto de que llevó el partido a su terreno y sumó un inesperado triunfo frente a unos madridista que sumaron su cuarta derrota de la temporada en Euroliga.

Cierto es que el Buducnost no es el mismo equipo de las primeras jornadas de la máxima competición continental tras haber incorporado al bicampeón de la NBA Norris Cole, al anotador James Bell y al experimentado técnico Jasmin Repesa. El Madrid, que se paseó en el Palacio contra ellos ganando por 89-55, sufrió un duro revés al caer por 73-60.

El conjunto montenegrino repartió palos a su antojo durante la mayor parte del encuentro ante un Madrid que no consiguió imponer su peso y tamaño en la pintura. Por si fuera, el acierto desde la línea de tres puntos de los blancos distaba mucho de ser el adecuado para competir.

En contraposición, al Buducnost le entraban los triples hasta sin querer. Los locales cimentaron su ventaja en la mitad del segundo cuarto con una decena de puntos y no volvieron a mirar atrás en todo el choque sabiendo rentabilizar dicha renta encabezados por un superlativo Cole. Los 28 puntos al descanso de los de Laso eran cuanto menos atípicos.

Los dos triples con los que los locales abrieron la segunda mitad fueron el preludio de lo que se avecinaba. El Madrid lo intentaba, pero no era capaz de recortar ante la inspiración de los anotadores del Buducnost con el ex de Estudiantes Edwin Jackson anotando en los momentos más calientes.

Al inicio del último cuarto, los chicos de Laso consiguieron derribar la barrera psicológica de los 10 puntos, pero no tenían combustible –como en otras ocasiones– para dar la vuelta a una encerrona sin parangón. Si el Buducnost juega así todos los partidos en su cancha, muy pocos podrán sumar algo positivo. No es excusa para un Madrid que no jugó bien, pero que se encontró a un rival al que se le aparecieron todas las musas.

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