A Piqué le funcionan sus lloros: Gil Manzano le perdonó una falta clamorosa en la frontal en el 89′
Gerard Piqué sabía que su campaña de presión arbitral no iba a caer en saco roto. El central azulgrana, uno de los jugadores con mayor bula de los colegiados en los últimos años, se quejó en San Mamés y se volvió a quejar después del partido en Villarreal, donde incluso se permitió el lujo de retar a Javier Tebas desde el mismo césped. ¿Se imaginan que lo hubiera hecho Cristiano Ronaldo?
En el duelo de vuelta ante el Athletic, Piqué empezó a sacar rédito a sus lloros arbitrales. Fue con Gil Manzano, viejo amigo del Barcelona que le permitió sobrevivir al baño de Anoeta al anular un gol a Juanmi. El colegiado perdonó una falta clamorosa de Piqué sobre Williams en el minuto 89 con la que el Athletic podría haber pasado a cuartos en caso de lograr gol.
El jugador del Athletic llegó incluso a ver la tarjeta amarilla por protestar una falta que rozaba la obscenidad, pero ya se sabe: cuando Piqué pone en marcha su maquinaria de presión arbitral, los árbitros se ponen firmes. Ya sabemos cómo funciona esto, ¿no?
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