CIENCIA

El descubrimiento de un niño de 8 años en el patio de su casa que cambió la ciencia para siempre

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(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

Hugo Deans, a sus 8 años, realizó hace unos meses un importante descubrimiento para la ciencia tras encontrar a un grupo de hormigas recolectando agallas. Esto hizo que su padre, profesor de entomología de la Universidad de Pensilvania, llevara a cabo una investigación junto con la Universidad de Nueva York en la que se descubrió una interacción entre el insecto y la planta desconocida hasta la fecha. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre este importante descubrimiento para la ciencia.

Antes de entrar de lleno, hay que explicar lo que es una agalla, que es una estructura en forma parecida a una bola que se forma en algunos árboles o plantas como respuesta a la presencia de un parásito. Estas agallas se suelen ver en las hojas de los robles en forma de pequeña pelota que es una especie de «habitación» causada por la presencia de un huevo de avispa. Las denominadas «avispas de agallas», que crecen dentro de este espacio que suele irse al suelo cuando caen las hojas.

Históricamente, siempre se había pensado que las hormigas recolectaban estas pequeñas pelotitas por el refugio que ofrecían o por pura suerte, pero esto cambió después del importante descubrimiento que hizo para la ciencia Hugo Deans, un niño de 8 años que encontró en el patio trasero de su casa unas pequeñas esferas cerca de un hormiguero debajo de un tronco caído.

Lo que parecían que eran semillas, después su padre comprobó que eran agallas de roble. Andrew Deans, profesor de entomología en Penn State, observó un comportamiento irracional en estas hormigas que derivó en un estudio realizado por la Universidad de Pensilvania y de Nueva York que desembocó en un importante descubrimiento para la ciencia.

Importante descubrimiento para la ciencia

«Pensé que eran semillas y me emocioné porque no sabía que las hormigas recolectaban semillas. Siempre creí que las hormigas comían restos de comida y cosas que encontraba por la casa», contó el protagonista de esta historia, que ahora tiene 13 años, en declaraciones que recoge la página web especializada earth.com. «Entonces me emocioné aún más cuando me dijo que eran agallas, porque estaba muy emocionado. Me sorprendió que las hormigas recolectaran agallas, porque ¿por qué harían eso?», dice el ya adolescente Hugo sobre una de las preguntas del millón.

A raíz de este hallazgo, Andrew Deans profundizó en esta reacción de las hormigas con las agallas para elaborar un estudio de forma conjunta con la Universidad de Nueva York, en la que se llevó a cabo un gran descubrimiento para la ciencia en lo que tiene que ver con la relación entre los insectos y las plantas. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que hay un mimetismo químico entre las avispas de agallas y las hormigas, que son seducidas a través del elaiosoma, un apéndice rico en grasas que atrae a estos insectos para trasladarlos a sus nidos.

Así que el descubrimiento de los Deans tuvo que ver con que las hormigas se llevan a su nido estas agallas atraídas por el elaiosoma que imita el olor y sabor de la comida. Esa atracción desemboca en una protección porque se llevan la esfera a sus nidos para comerse la parte carnosa y así proteger a la larva de la avispa que se queda bajo tierra a salvo de otros parásitos y aves que pueden asaltar en cualquier momento las hojas de los robles.

Este estudio publicado el pasado 2022 en la revista Molecular Ecology también habla de la posibilidad de que las avispas puedan llegar a manipular a las plantas para la construcción de esta «habitación» y también a las hormigas para que las protejan bajo tierra, creando una especie de «golosina» para estos insectos.

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