Preocupación entre vecinos y agricultores: una planta de biogás gestionará 150.000 toneladas de residuos en Aragón
En ocasiones España se sitúa en la vanguardia de la protección del campo, pero otras veces se toman decisiones polémicas. Por ejemplo, en Aragón una nueva planta de biogás se ha topado con la oposición de los vecinos.
Los hechos han ocurrido en Alloza, en Teruel, donde planeaban la instalación de una planta de biogás capaz de gestionar en torno a 150.000 toneladas anuales de residuos agrícolas y ganaderos. Eso sí, no a todos les parece una solución verde.
La instalación está en fase inicial, pero vecinos agricultores y ganaderos la ven con recelo debido a sus posibles consecuencias ambientales, sanitarias y económicas.
Por qué los vecinos de Aragón se oponen a la construcción de una planta de biogás
La empresa promotora quiere crear una planta de biogás, para valorizar energéticamente residuos agrícolas y ganaderos, principalmente purines de explotaciones situadas en un radio de unos 15 kilómetros.
Desde un punto de vista empresarial y medioambiental, el objetivo es aprovechar la materia orgánica ya existente para producir biogás o biometano. Pero no todos están de acuerdo en que vaya a ser efectivo.
Algunos vecinos argumentan que gestionar 150.000 toneladas al año va a traer consecuencias negativas en un municipio como Alloza, ya que puede que no alcance la cifra con el radio de acción prometido.
El temor es que, si la producción local no es suficiente, la planta decida trae residuos de otras regiones. Esa posibilidad cambiaría el proyecto, que dejaría de ser una infraestructura de proximidad.
Desde el lado de la planta de biogás argumentan que no habrá riesgos ni generará olores o un impacto ambiental destacable.
Cuál es el principal inconveniente de la planta de biogás en Alloza
Uno de los puntos más sensibles es el digestato, el subproducto que queda tras la digestión anaerobia de la materia orgánica. En teoría, puede utilizarse como fertilizante orgánico en el campo, pero su gestión es compleja.
Un exceso en el suelo puede aumentar el riesgo de filtración hacia acuíferos y aguas subterráneas, especialmente en zonas donde ya existe presión agraria.
Alloza está declarado como zona vulnerable a la contaminación por nitratos de origen agrario. Eso implica restricciones en la aplicación de purines y otros abonos nitrogenados para proteger las aguas superficiales y subterráneas.
De hecho, una aplicación masiva de digestato en campos próximos podría comprometer la calificación ecológica de muchos cultivos de la zona. Esto sería gravísimo para un pueblo que depende en gran parte de la agricultura y de la ganadería.
Factores positivos y riesgos de instalar nuevas plantas de biogás en Aragón
La empresa que desarrolla la planta de biogás (Nortiben) ha prometido alrededor de cinco y 20 puestos de trabajo, aunque algunos consideran que esas vacantes podrían cubrirse con subcontratas.
Además todavía no hay una localización clara, pero la empresa defiende su interés en Alloza debido al paso de un gasoducto y la potencia del sector ganadero y agrícola en la región.
Otro punto que preocupa a los vecinos son las quejas que se han documentado en otras plantas de biogás, especialmente por episodios de malos olores y los riesgos asociados a los nitratos o amoniacos.
De hecho el caso de Alloza no es el único en Aragón. Otras plantas de biogás en Loporzano, Tierz o Quicena se han topado con la oposición vecinal.