Medio Ambiente

Investigadores de la Universidad de Cádiz crean un sistema revolucionario que predice la llegada de residuos al mar

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Recreación de una vista aérea realista del mar Mediterráneo tras una tormenta.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En el Mediterráneo, los residuos en el mar suponen uno de los grandes problemas ambientales porque no sólo contaminan el agua, sino que también superan la capacidad de las administraciones para controlarlos y retirarlos a tiempo. Cuando la basura ya está en la costa, el margen de actuación es limitado.

En este caso, lo que preocupa no tiene que ver con un vertido puntual, que se pueda localizar con rapidez, sino con la llegada masiva de desechos tras lluvias intensas, que arrastran toneladas de residuos desde tierra firme hasta mar abierto en pocas horas.

Investigadores de la Universidad de Cádiz crean un sistema que predice la llegada de residuos al mar

Un equipo de la Universidad de Cádiz, en el que participan Anastasia A. Biancardi, Josué Viejo Marín, Svitlana Liubartseva, Manuel Arias, Enrico Zambianchi y Andrés Cózar, ha desarrollado una herramienta que combina imágenes de satélite y modelos matemáticos para anticipar esa entrada masiva de basura.

El trabajo, titulado Storyline of an event of marine litter input and windrow formation in the Northwestern Mediterranean Sea, se ha probado en el Mediterráneo noroccidental y ya se encuentra en fase experimental en campo.

En apenas 90 días, los investigadores detectaron la entrada de 50 toneladas de basura al mar. De esa cantidad, según indica la Fundación Descubre, 26 toneladas correspondían a material flotante. «De ellas, el 32% aproximadamente terminó hundiéndose de forma progresiva, mientras que el 68% llegó a las playas. Las otras 24 toneladas restantes se depositaron directamente en los fondos marinos cercanos a la costa», explica Andrés Cózar.

La mayor parte de esa basura entra durante lo que se conoce como first flush, la primera crecida tras las lluvias. «Los ríos cortos y las áreas urbanas responden casi de inmediato, mientras que los pulsos de descarga de basura desde grandes ríos como el Ródano presentan un retraso de dos a tres días respecto al pico de lluvias», explica el investigador.

Cómo funciona el sistema que predice la llegada de residuos al mar

Para reconstruir todo el proceso, el equipo aplicó por primera vez en oceanografía la metodología storyline, habitual en climatología. En lugar de capturar una foto fija de la contaminación ya dispersa, los científicos siguieron el episodio día a día durante tres meses: desde la formación de la borrasca hasta la dispersión final de los residuos.

«La utilización de satélites ofrece una visión del océano que no es posible tener desde un barco. Así comprobamos que los residuos se dispersaron y llegaron a alcanzar hasta 300 kilómetros de distancia desde la costa, y que días más tarde, parte de ellos fueron devueltos a las playas», destaca Andrés Cózar en la información difundida por la Junta de Andalucía.

Uno de los hallazgos más llamativos tiene que ver con los regueros, hileras de basura de unos 10 metros de ancho que pueden estirarse más de 20 kilómetros. En su interior se acumulan plásticos, restos vegetales, polen e incluso mucílago marino.

Este tipo de episodios extremos se repite en el Mediterráneo cada dos o tres años de media, aunque un solo evento de gran intensidad puede alterar los patrones de acumulación de toda la región. No en vano, el Mediterráneo está clasificado como la sexta gran zona de acumulación de plástico del planeta.

El siguiente paso, según los investigadores, es automatizar el sistema para que descargue y analice imágenes por su cuenta y pueda generar alertas tempranas. «Pretendemos que esta metodología sea capaz de anticipar, con varios días de margen tras la detección de una borrasca, la llegada de basura a playas concretas, facilitando tareas de limpieza y mitigación», concluye Cózar.

El proyecto ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y de la Agencia Espacial Europea.

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