Murcia se pone las pilas: crea una ‘defensa inteligente’ para combatir la plaga del mejillón invasor en los cultivos de regadío
Las especies invasoras son las que llegan a un ecosistema ajeno y se reproducen sin control, desplazando a las autóctonas y causando daños económicos difíciles de revertir. Dentro de ellas, la plaga del mejillón cebra es una de las más agresivas en la península ibérica.
En este caso los mejillones afectan directamente a las infraestructuras de riego de Murcia, colapsando tuberías, filtros y goteros, y generando un sobrecoste energético y de mantenimiento que las comunidades de regantes ya no pueden asumir con los métodos habituales.
Este es el plan de Murcia para frenar el mejillón invasor en los cultivos de regadío
La Consejería de Agricultura del Gobierno regional ha puesto en marcha un proyecto piloto en La Puebla de Mula que apuesta por la prevención tecnológica antes de que aparezcan las primeras obstrucciones visibles.
El sistema combina sondas multiparamétricas que miden en tiempo real la temperatura, el pH y la conductividad del agua con sensores hidráulicos instalados en las tuberías que detectan pérdidas de presión y alteraciones de caudal asociadas a las primeras fases de colonización del molusco.
La principal novedad es que cuando el sistema detecta condiciones compatibles con la presencia del mejillón cebra, activa automáticamente mecanismos de limpieza mediante contralavado sin necesidad de intervención manual.
Todo el proceso está conectado a una plataforma en la nube con supervisión remota y alertas instantáneas. La consejera Sara Rubira defendió que el proyecto permite pasar de una gestión reactiva a una estrategia preventiva basada en datos, y que sitúa a la Región en la vanguardia de la innovación aplicada al regadío.
La preocupación del sector arrastra años. Comunidades de regantes de Totana y Alhama ya alertaron a la Confederación Hidrográfica del Segura del fuerte incremento de incidencias. Francisco Lázaro Abellán, presidente de los regantes del Trasvase de Alhama, advirtió de que el problema podía agravarse seriamente si las obstrucciones alcanzaban las conducciones principales subterráneas.
En Totana llegaron a detectar pequeños mejillones adheridos a elementos de control instalados en balsas y algunas tuberías que habían dejado de transportar agua por acumulación de moluscos y conchas.
Qué hace el mejillón cebra en las tuberías y por qué es tan difícil de eliminar
El mejillón cebra llegó a España en 2001 en la cuenca del Ebro y desde entonces se ha extendido hasta los embalses de Entrepeñas y Buendía, origen del Trasvase Tajo-Segura. Sus larvas, microscópicas durante las primeras semanas de vida, viajan de forma invisible a través de canales y tuberías hasta alcanzar las balsas de riego. Cada hembra puede liberar hasta un millón de huevos en una sola temporada, lo que hace imposible frenar su dispersión con barreras físicas convencionales.
Una vez adulto, el mejillón genera unos filamentos llamados biso que actúan como pegamento industrial y le permiten adherirse a las paredes internas de tuberías, compuertas y filtros. Los ejemplares se apilan en capas densas que reducen el diámetro interior de las conducciones, aumentan la rugosidad de las paredes y favorecen la corrosión bacteriana.
Cuando mueren, sus conchas calcáreas se desprenden y viajan por la red, dañando bombas y obstruyendo goteros. Los tratamientos químicos eliminan los ejemplares vivos pero no resuelven el problema porque las conchas siguen circulando. La Confederación Hidrográfica del Ebro estimó en su día un coste de gestión de 11,6 millones de euros en cinco años sólo por esta plaga.