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Crece la preocupación en la comunidad hidrológica española: las filtraciones de un embalse frenan el trasvase del Júcar

embalse, España, Valencia
Recreación de un embalse.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando la gestión hidráulica falla, el sistema entra en tensión por dos vías: falta de recursos y problemas para almacenarlos. En el sureste español, ambas cosas coinciden ahora mismo.

Las filtraciones de un embalse frenan el trasvase del Júcar y bloquean una decisión clave para repartir agua hacia Murcia en pleno debate del nuevo plan de cuenca del Segura.

Las filtraciones del embalse de San Diego frenan el trasvase del Júcar en la Comunidad Valenciana

Las fugas en el embalse de San Diego, situado entre Villena y Fontanares de los Alhorines, en la Comunidad Valenciana, mantienen inutilizada una infraestructura clave para regular el agua que llega desde el río Júcar hacia el Vinalopó. La instalación, con capacidad para 20 hectómetros cúbicos, arrastra defectos desde su construcción en 2010 y nunca ha funcionado con normalidad.

La consecuencia ya afecta a la planificación hídrica. La propuesta de enviar hasta 15 hectómetros cúbicos anuales desde el sistema Júcar-Vinalopó hacia la cuenca del Segura queda condicionada. Los regantes del Vinalopó, que dependen de ese trasvase, rechazan cualquier cesión si no se garantiza primero el almacenamiento.

La Junta Central de Usuarios del Vinalopó prepara alegaciones técnicas al nuevo plan hidrológico del Segura 2028-2032. Su presidente, Ángel Urbina, insiste en que sin una balsa operativa no hay margen para redistribuir caudales.

El problema se agrava por la situación actual del trasvase. Las obras en el túnel de Barcheta, dentro de la infraestructura de 90 kilómetros que conecta Cullera con el Vinalopó, han obligado a parar el envío de agua hasta mediados de mayo. Sin reservas en San Diego, el sistema pierde capacidad de respuesta inmediata.

Por qué el fallo del embalse de San Diego afecta a acuíferos, regadío y abastecimiento

El fallo de este embalse rompe el objetivo principal del trasvase de reducir la presión sobre los acuíferos. Desde finales de 2023, la llegada regular de agua del Júcar había permitido cerrar pozos y estabilizar niveles en varias masas subterráneas compartidas entre Alicante y Murcia.

Ahora ese avance se debilita. Los regantes vuelven a depender de extracciones subterráneas para cubrir la demanda. Ese cambio implica más costes eléctricos y una calidad de agua inferior para los cultivos.

El impacto no se limita al campo. Más de 20 municipios utilizan esos mismos acuíferos para abastecimiento urbano. La reducción de bombeos había mejorado la calidad del agua en los últimos meses. Si aumenta la extracción, esa mejora puede desaparecer.

El bloqueo también afecta a la planificación regional. Las comarcas del Altiplano murciano, como Jumilla y Yecla, necesitan alternativas ante el agotamiento de sus recursos propios. El trasvase aparece como opción, pero sin capacidad de regulación pierde viabilidad real.

El origen del problema sigue sin resolverse desde hace 15 años. Las filtraciones en la base del embalse permiten que el agua se escape hacia el subsuelo, lo que impide acumular volumen útil. El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene la competencia sobre la reparación, que sigue pendiente.

Los municipios del Vinalopó más afectados por las filtraciones del embalse de San Diego

El impacto se concentra en las comarcas del Vinalopó, donde miles de hectáreas dependen del trasvase para mantener su actividad. En el Alto Vinalopó, localidades como Villena, Sax o Salinas afrontan directamente las limitaciones del sistema.

En el Medio Vinalopó, municipios como Elda, Novelda, Aspe o Monforte del Cid necesitan ese aporte para reducir la presión sobre los acuíferos. La falta de agua almacenada complica la planificación de riegos en explotaciones agrícolas intensivas.

El problema también alcanza al Bajo Vinalopó. En Elche, varias comunidades de regantes dependen del equilibrio entre recursos superficiales y subterráneos. Sin el embalse operativo, ese equilibrio se rompe.

En la Vega Baja, localidades como Albatera reciben aportes vinculados a este sistema. La incertidumbre sobre el suministro obliga a ajustar campañas agrícolas y aumenta la dependencia de pozos.

Los regantes estiman pérdidas cercanas a 9,4 hectómetros cúbicos este año por la imposibilidad de almacenar excedentes del Júcar. Sin esa pieza clave, el sistema hidráulico funciona a medio rendimiento y condiciona decisiones que afectan a dos comunidades autónomas.

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