Liga: Rayo-Oviedo

La nefasta gestión del Rayo vista desde dentro: sin agua, robos de material y sin lugar fijo para entrenar

Los jugadores del Rayo llevan meses con insuficiencias básicas como el agua caliente

Han sufrido robos de botas y esta temporada han llegado a entrenar en campos de césped sintéticos

OKDIARIO confirma el sentir de un vestuario cansado de promesas incumplidas

Rayo
Imagen de archivo del estadio del Rayo. (Getty)

Camina el Rayo asfixiado por sí mismo. Tratando de quitarse en el terreno de juego la soga que le aprieta el cuello desde los despachos con políticas especuladoras y austeras. ¿Qué puede salir mal? Pues todo. Lo último, la suspensión de un partido de Liga porque el césped no garantiza el desarrollo del encuentro con seguridad hacia el físico de los futbolistas. Decisión tomada apenas cuatro horas antes del partido. Lo nunca visto. Todo ello con la plantilla del Oviedo, medios de comunicación y aficionados desplazados a Madrid… Caótico.

«Entendemos que aquí hay unas reglas de juego y que se han saltado totalmente. Hay unas condiciones donde nosotros cada partido que tenemos en casa tenemos que pasar unas pruebas de la Liga con sanciones y para nosotros que pase esta situación ahora mismo es vergonzoso. Ahí está el reglamento para ver en qué condiciones se pueden suspender estos partidos y yo creo que esto indica mucho cómo está la liga española en el fútbol», aseguró Roberto Suárez, director deportivo del Oviedo.

La suspensión es la última gota de un vaso rebosante por todos los costados. El terreno de juego de Vallecas se terminó de poner el pasado viernes, con poco más de 24 horas de antelación para el partido contra el Oviedo. Los jugadores del Rayo tenían fijado el entrenamiento en el estadio. Les cambiaron la hora a las 12:30 para que el nuevo terreno de juego se asentara, pero fue poner un pibe y todo se removió. Cada pisada de un futbolista convertía la superficie en arenas movedizas, por lo que se volvieron a cambiar y pusieron rumbo a la ciudad deportiva, donde sí entrenaron.

Hasta hace no mucho, este plan B hubiera salido también rana. Durante la pretemporada, la plantilla rayista estuvo cerca de tres meses sin poder entrenar en la ciudad deportiva debido al mal estado de los campos. Los jugadores se vieron exiliados a campos fuera de sus propias instalaciones que sí reunieran las condiciones necesarias. Aquello afectó al normal desarrollo de una pretemporada para un equipo de Primera División.

El Rayo se apaga

Pero no queda ahí, ya con el curso iniciado, otro destierro debido a que la ciudad deportiva no soportó la climatología. Esta vez fue a terrenos de juegos sintéticos. Un equipo de Primera División, recuerden. El vestuario del Rayo está harto de promesas incumplidas y políticas que no alcanzan para unos servicios mínimos. A esto se suman las deficiencias diarias tales como la falta de agua caliente en las duchas y la carencia de una limpieza adecuada. Instalaciones obsoletas para cualquier equipo ya no de Primera, sino del fútbol profesional.

Se añaden también los robos de material que han provocado más de un plante de la plantilla a los entrenamientos. Hasta en tres ocasiones han robado las botas de los jugadores. La última desembocó en negativa a ejercitarse pese a las conversaciones con Iñigo Pérez tratando de lo contrario. Por no hablar de que la venta de entradas sigue instalada en el pleistoceno sin si quiera una rudimentaria página web. Y ahí que camina el Rayo, con una gestión desastrosa abocada a que todo lo que pueda salir mal, salga mal.

Lo último en Deportes

Últimas noticias