El manual de instrucciones del Rayo contra Martín Presa: «Seguir escalando el conflicto», cánticos y aviones de papel
La afición del Rayo Vallecano reparte un manual de instrucciones para "echar a Presa" que consiguió suspender el partido
La protesta se secundó casi unánimamente por la grada, con lanzamiento de aviones de papel, pelotas, bocadillos y una butaca
El Rayo Vallecano-Athletic se aplaza y queda sin fecha al no haber acuerdo para su celebración el domingo

El Rayo Vallecano sigue inmerso en su guerra civil, que cada vez adquiere cotas más altas. Este sábado volvían en competición oficial a Vallecas, por primera vez esta temporada, y el partido ante el Athletic se ha suspendido, por las protestas de la afición y el lanzamiento de objetos al terreno de juego. Objetos que empezaron siendo aviones de papel y pelotas de plástico y terminaron siendo bocadillos e incluso una butaca sobre la red de la portería. Desde un sector de la afición se hizo un llamamiento al resto, que fue secundado con una mayoría muy amplia, casi unánime. Los pasos a seguir venían indicados en un manifiesto contra Raúl Martín Presa.
En él se hacía referencia a «seguir escalando el conflicto» y «aireando sus trapicheos para cargarnos de razones que nos permitan echar a Presa». Comienzan señalando que este sábado, en el Rayo-Athletic, primer partido de Liga en Vallecas, tras el cierre del estadio por parte de la Comunidad de Madrid y del exilio en Leganés, era «el día de protestar» y de «señalar a Presa».
No vale con una pañolada a la vieja usanza en Vallecas. Allí las cosas son diferentes. Más aún cuando afición y jugadores no aguantan más, ante el eterno caos en el que se encuentra inmersa la entidad. No hay temporada ni, prácticamente, mes sin escándalo. El último ha colmado el vaso y en la grada no parece que vayan a parar hasta que consigan echar al presidente y propietario del club.
«Presa está nervioso», comienza diciendo el texto. «Se ha convertido en meme global, ha sido señalado por todos los estamentos públicos y deportivos. Está arrinconado, todo el mundo conoce sus negligencias y fechorías y se le acaban los apoyos. Buena culpa de ello la tiene el Rayismo», prosiguen, antes de entrar a revelar los pasos a seguir, que han derivado en la suspensión del partido y su aplazamiento.

La afición del Rayo no aguanta más a Presa
Este manifiesto de los aficionados alega que llevan «muchos años sin tener una temporada tranquila», puesto que cada curso hay un problema distinto. Sin ir más lejos, el pasado año tuvieron que jugar un partido en Leganés por el pésimo estado del césped, además de aplazarse otro partido por el mismo motivo. Más allá de los problemas derivados de un estadio que está en muy mal estado a pesar de los trabajos que se han ido haciendo de manera exprés temporada a temporada al término del verano.
Después de iniciar la temporada obligados a jugar fuera de su estadio, el Rayo volvía y, para una parte de la afición, que fue luego secundada por la gran mayoría del estadio, volver a Vallecas no podía suponer una vuelta a la normalidad: «No podemos permitir que se calmen las aguas. Debemos seguir escalando el conflicto y aireando sus trapicheos para cargarnos de razones que nos permitan echar a Presa. Llevamos mucho aguantado, llevamos mucho sufrido».
Las instrucciones llevaron al aplazamiento
Por ello, pedían que en el primer minuto de juego se diera una pitada contra el palco que, lógicamente, se produjo. Recogían también un «bufandeo y cánticos contra el palco» en el minuto 13, pidiendo que «el ruido del ambiente se cuele en todas las emisoras», al grito de «¡Presa, vete ya!». Aunque no estaba recogido en este escrito, se dieron más cánticos en los que se insultaba al presidente, como «Martín Presa, hijo de puta».

«Cuando acabe el minuto 13: Haz un avión de papel con este panfleto. En la cara trasera, te enseñamos cómo hacerlo», apuntaban. El lanzamiento de aviones fue secundado por casi todo el estadio, obligando al árbitro a parar el partido, puesto que se lanzaron también bolitas de goma que llegaron a impactar en algunos futbolistas.
Pedían también que no hubiera «ni un minuto de silencio» durante el partido, aunque sólo se jugaron 13 minutos. Lo cierto es que no lo hubo. El partido se suspendió, dejando una imagen lamentable de la competición, pero mostrando una vez más el descontento de la afición rayista con la directiva del club. Una situación que cada vez se sostiene menos.
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