Supercopa Endesa 2019: Real Madrid - Montakit Fuenlabrada

Un Madrid de récord aplasta a Fuenlabrada y se cita con Mirotic en la final

Con una actuación espectacular, el Real Madrid se clasificó para la final de la Supercopa Endesa derrotando, de forma abrumadora, a Montakit Fuenlabrada. El Barcelona de Mirotic espera a los blancos en la final.

Real Madrid

El Real Madrid está empeñado en continuar con su proyecto triunfador una temporada más. El equipo blanco ha optado por el continuismo como base en el mismo verano en el que el Barcelona ha roto la banca con fichajes hasta ahora utópicos y en su estreno oficial, las sensaciones no pudieron ser mejores. El conjunto dirigido por Pablo Lasó jugó como los ángeles, batió varios récords y aplastó sin piedad a Montakit Fuenlabrada (116-61) para meterse en una final de la Supercopa Endesa en la que podrá medirse de tú a tú con el proyecto galáctico del Barça. Aunque hasta que se demuestre lo contrario, los únicos capaces de proponer un juego de otro planeta son ellos.

Recibidos como héroes, con especial mención a los campeones del mundo Llull y Rudy, el Real Madrid saltó al parqué del Palacio dispuesto a demostrar que sus dos núcleos, los que vienen de China y los que han completado una notable pretemporada en España, están preparados para la competición oficial. Montakit Fuenlabrada sólo fue la víctima en un rápido proceso de comprobación de que todo estaba en su sitio. El primer cuarto del cuadro merengue bastaba para alcanzar el sobresaliente. 28-11 y la fiesta sólo acababa de comenzar.

Laso quiere llevar a un punto más a un equipo que ya lo ha ganado todo, y la única manera es seguir experimentando hasta alcanzar de nuevo cotas insospechadas en cuanto a nivel. Deck puede funcionar de cuatro si está en plenitud física, Randolph con espacios es imparable y Tavares –¡7 tapones!– y Mickey, un dúo de cincos que en la intimidación, a pesar de la disparidad de cualidades, alcanzan el ’10’. Con este cúmulo de cualidades positivas y exprimidas en el Palacio, ni la presencia de Luka Doncic podía eclipsar lo que estaba sucediendo.

La diferencia de +31 al descanso podía resultar exagerada, pero al partido le quedaba poco de competitividad y mucho de diversión, toda ella para la parroquia madridista. Una lógica relajación permitió un conato de maquillaje del marcador por parte del Fuenla de Jota Cuspinera, pero en cuanto Campazzo se puso las pilas de nuevo, y no tardó, demasiado, la ventaja alcanzó los cuarenta puntos. Una auténtica exhibición de juego camino, salvo milagro, de la centena en el día de presentación oficial.

Paliza con historia, demostración de intenciones

Un reverso sin mirar, tras golpe y de espaldas de Llull continuaba la cuenta anotadora del Madrid en el último cuarto, abierta previamente con un triple de su nuevo pívot, Jordan Mickey. Estas dos acciones, unidas a un estratosférico 19/26 en lanzamientos desde el triple, sirven perfectamente para explicar lo sucedido con el Madrid en su estreno en la 19/20. Versatilidad, calidad e inspiración. Mezcla perfecta.

Ya sin nada en juego desde hacía mucho, la afición del Real Madrid comenzó a calentar la final contra el Barcelona con cánticos irreproducibles hacia los culés y, especialmente, Niko Mirotic. Mientras, en los minutos de la basura, los jugadores del Madrid seguían sumando por encima de los 110 puntos, prolongando la pesadilla de Fuenlabrada que acababa por fin con una paliza histórica como primer aviso del Real.

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