Hugo González, de las dudas a consolidarse en la élite: «No esperaba nadar tan rápido, puede que haya encontrado la fórmula»
El líder de la natación española conversa con OKDIARIO tras conseguir una gran plata en los 200 estilos del Europeo
Ha cambiado su logística de entrenamientos tras un 2025 aciago y ahora compite en las fechas que antes descansaba
En el Europeo firmó el sexto mejor tiempo de la historia, pero su ambición proyecta más
Cuando Hugo González hizo el último viraje y salió del nado subacuático, pensó: ‘a por él’. Su objetivo era nada más y nada menos que Kos, oro olímpico en 2024 y campeón del mundo en 2025. Un grande entre los grandes. El final de los 200 metros estilos fue un mano a mano saldado favorablemente a Kos por dos décimas. Hugo, que marcó nuevo récord de España al nadar en 1:54:44, se quedó con la plata europea y con registro contrariado. Feliz por el resultado, pero contrariado por la cercanía del oro.
«Diría que fue la mejor carrera de mi vida. También fue inesperado. El récord de España estaba en 1:56 y el del mundo, antes de Marchand, en 1:54, por lo que esperaba nadar en 1:55, pero Kos lanzó la prueba y me ayudó a sacar un plus que no conocía. Ahora vamos a intentar convertir esta carrera, que no me esperaba, en algo normal y seguir buscando esa mejora de cara a Los Ángeles», detalla a OKDIARIO. Su tiempo fue el sexto mejor de toda la historia. Y lo consigue tras dejar un 2025 en el que ni siquiera consiguió clasificarse al Mundial.
«No logré los resultados esperados, pero encontré este equipo que me apoya, salga bien o salga mal. Lo que noté mucho a finales de 2025 y comienzos de 2026 es que para ellos yo seguía siendo Hugo; no era el Hugo que ya no se clasifica, sino la misma persona», apunta. Y dio un giro de tuerca logístico. Descansó durante la Navidad de 2025 y enero de 2026 y compitió más en verano. Al contrario de lo que estaba acostumbrado. «Puede que hayamos encontrado la fórmula», se plantea. Para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles deberá resolver otra. ¿Competir en 200 metros estilos o espalda? Ambas pruebas coinciden en fecha. «Si los Juegos fueran ahora, diría que estilos», apunta, pero no dispara. «Cogeré la opción que mejor resultado nos vaya a dar según ranking».
Pregunta. ¿Fue la mejor carrera de su vida?
Respuesta. Diría que sí. A nivel de puntos, de ranking e incluso de importancia, diría que sí. He tenido carreras mejores y pruebas distintas; fui campeón del mundo de espalda. Fue un poco inesperado. El récord de España estaba en 1:56 y el del mundo, antes de Marchand, en 1:54, por lo que esperaba nadar en 1:55, pero Kos lanzó la prueba y me ayudó a sacar un plus que no conocía. Ahora vamos a intentar convertir esta carrera, que no me esperaba, en algo normal y seguir buscando esa mejora de cara a Los Ángeles.
P. Su tiempo es el sexto mejor de la historia. Su nombre está junto al de Phelps, Marchand, Lochte, Kos y Casas.
R. No me lo esperaba, me pilló totalmente por sorpresa porque sabía que podía estar dentro del 1:55, no sé si medio o alto, pero ¿1:54? Yo vi la carrera donde se rompió el récord del mundo entre Phelps y Lochte en 1:54 y no esperaba quedarme a menos de medio segundo, así que estoy muy contento y muy sorprendido. Ahora creo que lo que tenemos que hacer es buscar la repetición: intentar nadar en esa misma marca o incluso mejor en el Mundial, sentar las bases para Los Ángeles.
P. ¿Cómo se consigue eso?
R. Lo que me ha dado la clave en toda mi carrera no ha sido realmente si soy capaz de hacer un entrenamiento que demuestre que estamos a un nivel alto, sino la constancia. La constancia en seguir. Todo esto viene envuelto del apoyo de mi gente, de mi club, de mis amigos y ahora también de la UCAM y COE. Creo que eso es lo que me ha permitido volver a este nivel después de una temporada mala como fue 2025, la constancia y no rendirse. Los altibajos son parte de la carrera deportiva, pero la constancia es lo que te va a permitir continuar y levantarte.
P. Después del Europeo marchaste a Brasil a competir, que es algo que no habías hecho otros veranos. ¿Por qué lo decidiste así?
R. Durante los Juegos conocí a un entrenador de Brasil y estuve hablando con él. Yo sé portugués gracias a mi madre, que es brasileña, e hicimos amistad en un campeonato. Me invitaron y nunca había estado en Brasil para competir o para vivir esa experiencia, así que la aprovechamos, ya que teníamos vacaciones.
P. ¿Qué ha cambiado para superar el 2025, que fue un año duro en cuanto a resultados?
R. Han cambiado muchísimas cosas. Fue un año en el que no logré ni marcas para clasificarme al Mundial, pero sí encontré esta familia, este equipo que me apoya salga bien o salga mal. Lo que noté mucho a finales de 2025 y comienzos de 2026 es que para ellos yo seguía siendo Hugo; no era el Hugo que ya no se clasifica, sino la misma persona. Noté un apoyo que pocas veces había sentido antes por parte de los clubes y eso es lo que me ha hecho continuar. Ahora, la verdad, lo que siento cuando compito con el gorro del Terrassa es agradecimiento y ganas de demostrarles que su apoyo merece la pena.
P. ¿Qué aprendizaje sacó del 2025?
R. Se aprende muchísimo de los años de dificultad. Lo más importante cuando algo no sale bien es entender por qué no ha salido bien, porque si pasas página sin analizarlo, puede que se repita. En nuestro caso hicimos muchos cambios de entrenamiento, muchas cosas que no habíamos hecho antes. Aunque la competición importante no saliera tan bien como esperábamos, teníamos ejemplos de entrenamientos específicos que sí salieron y los hemos puesto en práctica durante 2026. Que una temporada no salga bien no significa que no haya habido meses o semanas buenas, y hemos aprendido de eso. Sacamos entrenamientos específicos de velocidad y volúmenes de carga que nos funcionaron y los aplicamos en 2026. Lo importante es ser capaz de encontrar algo, ya sea técnico, emocional o psicológico, que haya funcionado aunque no se refleje de inmediato en los resultados.
P. En materia de logística y planificación de temporada también ha cambiado. Este año ha competido en fechas en las que suele descansar.
R. Tengo la suerte de que mi entrenador, Raúl, escucha bastante a sus deportistas. Creo que no tiene ningún ego por ser entrenador, no se ve como un jefe, sino como un compañero de camino para alcanzar nuestros objetivos. En este caso planteamos una situación un poco atípica, descansar en enero y navidades, y descansar un poco menos en verano. Creo que hasta ahora, en las dos competiciones que hemos tenido —el Europeo de corta y el de larga—, ha dado resultado. Si en China vuelve a dar resultado, creo que estará claro que hemos descubierto una nueva fórmula.
P. ¿Habló mucho consigo mismo durante ese momento de dificultad?
R. Sí y a nivel técnico me di cuenta de muchísimos detalles. Por poner un ejemplo, cuando llegué a Terrassa y al programa de Raúl, realmente no había hecho muchos entrenamientos a nivel de tolerancia al lactato, que son entrenamientos donde produces el máximo lactato e intentas mantenerlo. Conocía muy bien mis ritmos aeróbicos, pero no conocía cuál era mi límite de velocidad máxima ni cuánto podía aguantarlo. Esto lo probamos en 2025. Me acuerdo de los miércoles por la tarde, que eran días en los que salías reventado y no querías volver a la piscina al día siguiente. Bajando un poco la intensidad y aplicando la misma metodología, este año ha funcionado y estoy contento de que se den los resultados. De hecho, en el 200 estilos, la parte técnica que se ha visto es que el 50 final de crol es el mismo de siempre, pero hemos sido capaces de salir mucho más rápido. Lo importante es que cada persona analice su perfil y encuentre esa fórmula, que muchas veces es cuestión de ensayo y error hasta que da resultado.
P. Para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles coinciden en fecha sus dos pruebas fetiche. ¿Tiene la balanza inclinada?
R. Si los Juegos fueran hoy, te diría que nadaría el 200 estilos. Pero es verdad que no hice un entrenamiento enfocado únicamente a los estilos; siempre hemos preparado un poco de todo y, cuando llega la competición, priorizamos la prueba en la que mejor estemos en el ranking. En 2024 priorizamos la espalda porque tuvimos que elegir. Si al llegar a los Juegos tenemos que elegir otra vez, cogeremos la opción que mejor resultado nos vaya a dar según el ranking.