Open de Australia 2019

La década prodigiosa de Nadal

La década prodigiosa de Nadal
Nadal posa con el trofeo que le coronó ganador del Open de Australia 2009. (Getty)

Rafael Nadal se enfrentará a Novak Djokovic en la final del Abierto de Australia, título que levantó hace diez años por primera y única vez. Quiere seguir escribiendo página a su historia con su vigesimoquinta final en Grand Slams y la posibilidad de levantar el decimoctavo

La historia de Rafael Nadal quedó hace tiempo exenta de adjetivos. La trayectoria del español ha superado todas las expectativas que podían preverse, ha dejado obsoletos términos como grandeza, coraje, esfuerzo y superación. Ha alcanzando la cima, se mantuvo en ella, cayó y se levantó de nuevo hasta lo más alto –y hemos perdido la cuenta de las veces que lo hizo–. Ha dejado atrás lesiones y clichés, la de su incansable rodilla o el de no poder reinar en tierra e hierba. El balear ha despojado de sentido a la palabra inefable, la ha hecho suya.

Rafael Nadal alcanzó su vigesimoquinta final de un Grand Slams tras derrotar el pasado sábado al griego Stefanos Tsitsipas en menos de dos horas y tres sets (6-2, 6-4 y 6-0) y se medirá al actual número 1 del mundo, el serbio Novak Djokovic, que hizo lo propio en semifinales ante Lucas Pouille (6-0, 6-2 y 6-2). Es la quinta vez que el español alcanza la final de este Abierto de Australia pero fue solo en una de ellas en la que logró morder el título australiano y ya hace una década de aquello.

En 2009, Nadal afrontaba el Abierto de Australia ya consagrado en la élite del tenis mundial como número 1. Llegaba con cinco Grand Slams bajo el brazo a sus 22 años –ese mismo año cumpliría los 23–. Se había instaurado como uno de los reyes de tierra batida alzándose con cuatro Roland Garros consecutivos (2005, 2006, 2007 y 2008) igualando al mítico Björn Borg, y había destronado a Roger Federer en Wimbledon [6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7] en el que para muchos es el mejor partido de la historia del tenis. Meses después lograría la primera medalla de oro del tenis español en los Juegos Olímpicos de Pekín.

El manacorí superó las cuatro primeras rondas de Australia sin problemas. Christophe Rochus (6-0, 6-2 y 6-2), Roko Karanusic (6-2, 6-3 y 6-2),​ Tommy Haas (6-4, 6-2 y 6-2) y Fernando González (6-3, 6-2 y 6-4) no pusieron muchas dificultades a Nadal que sí encontraría resistencia en las siguientes fases. En cuartos batió a Gilles Simon por 6-2, 7-5 y 7-5 para encontrar en semifinales a Fernando Verdasco en que sería el encuentro más largo de la historia del torneo con cinco horas y cuarto (6-7, 6-4, 7-6, 6-7 y 6-4). En la final se mide en otro partido larguísimo ante Roger Federer, al que superar en otra exhibición de ambos por 7-5, 3-6, 7-6, 3-6 y 6-2 convirtiéndose en el primer español en lograrlo y el cuarto del mundo en alzarse con tres Grand Slams en diferentes superficies, algo solo alcanzado por Andre Agassi, Mats Wilander y Jimmy Connors.

Una década ha transcurrido desde aquello y ha sumado 11 títulos más a su vitrina de Grand Slams, logrando alzarse con los cuatro grandes en 2010, cuando se llevó el Abierto de EEUU ante Novak Djokovic (6-4, 5-7, 6-4 y 6-2) y pasaba a ser el segundo tenista en lograr el Golden Slam, los cuatro Grand Slams y medalla de oro en la JJ.OO. Nadal quiere seguir alimentando a la bestia y escribiendo páginas en una historia. Con la de este fin de semana, son 25 las finales de Grand Slams a las que ha accedido el manacorí, a cinco de las 30 de Roger Federer, rey de la Era Open.

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