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El truco viral para quitar las pepitas de calabaza rápidamente sin ensuciar

Quitar pepitas calabaza

La calabaza es uno de los alimentos más saludables que existen por su alto contenido en nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Fortalece el sistema inmunitario, cuida la salud cardiovascular y previene el envejecimiento prematuro de la piel y las células, entre otros beneficios. Además, la calabaza es muy versátil en la cocina, y podemos preparar multitud de recetas con ella. Ahora bien, para manipularla como es debido, debemos conocer este truco para quitar las pepitas de calabaza rápidamente sin ensuciar.

Se trata de un truco tan sencillo como efectivo, que consiste simplemente en cambiar la cuchara que solemos utilizar habitualmente para quitar las pepitas de la calabaza por una cuchara de bola de helado. Con esta, al ser más afilada y de mayor tamaño, terminaremos en un abrir y cerrar de ojos.

Podemos aprovechar la semillas y hornearlas. Para ello, precalentamos el horno a 180 grados y preparamos una bandeja, forrándola con papel de horno. Una vez tengamos las semillas, las ponemos en un colador y las lavamos bien bajo el agua del grifo, removiendo con suavidad hasta que se separen de los filamentos. Secamos con papel de cocina absorbente y colocamos las semillas en la bandeja.

Añadimos un chorro de aceite de oliva virgen extra, sal al gusto y las especias que más nos gusten: ajo granulado, pimentón dulce, pimienta negra… Removemos muy bien con las manos para que todas se impregnen. Es fundamental que las semillas se queden en una sola capa.

Horneamos durante 12 minutos y, una vez transcurrido el tiempo, sacamos del horno y dejamos enfriar. Lo mejor es conservarlas en un tarro de cristal.

¿Cómo conservar la calabaza?

Para disfrutar del sabor y la textura de la calabaza en todo su esplendor, es importante saber cómo conservarla para que no se estropee rápidamente. Lo más importante es protegerla de focos de luz y de calor. Lo más recomendable es que esté en una despensa o un lugar fresco, con una temperatura de entre 10 y 16 grados, preferiblemente entera y no cortada. Si no tenemos más remedio que meter la calabaza en la nevera, tenemos que envolverla en papel film y guardarla en el cajón de las verduras.

La calabaza también se puede congelar, y lo mejor es hacerlo cuando está cruda. Lo que debemos hacer es pelar la calabaza y trocearla en cuadrados. Luego, quitamos las pepitas con una cuchara de bola de helado y metemos los trozos en bolsas de congelación. De esta manera, podremos descongelar la cantidad justa y necesaria cada vez que lo necesitemos.

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