El truco sencillo de un ingeniero químico para limpiar la ducha y dejarla como nueva: «Sólo se necesita…»
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El paso a paso para utilizar el percarbonato de sodio correctamente
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Mantener el cuarto de baño impecable no siempre requiere de una estantería llena de productos químicos específicos ni de largas horas de frotar superficies difíciles.
Según Diego Fernández, ingeniero químico y experto en divulgación de limpieza eficiente, el secreto para una ducha reluciente reside en la química básica y en un ingrediente estrella que muchos ya tienen en su despensa: el percarbonato de sodio.
Con un método que no requiere más de 20 minutos, Fernández propone una alternativa ecológica y económica para eliminar los restos de cal, moho y suciedad acumulada sin el uso de lejías o limpiadores abrasivos.
El poder del percarbonato: ¿por qué funciona?
La clave de este sistema es el percarbonato de sodio, un compuesto sólido que, al entrar en contacto con el agua, se descompone en carbonato de sodio y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). Esta reacción genera un potente efecto blanqueador y desinfectante.
«La mayoría de la gente cree que necesita productos muy agresivos, pero con la combinación adecuada de temperatura y concentración, el percarbonato hace el trabajo pesado por nosotros», explica el experto.
El paso a paso para una ducha impecable
Para aplicar este método profesional en casa, solo se deben seguir estos sencillos pasos:
- La mezcla ideal: en un recipiente o pulverizador, se disuelven un par de cucharadas de percarbonato de sodio en agua muy caliente (entre 40-60°C). El calor es fundamental, ya que activa el compuesto para que libere el oxígeno necesario para desincrustar la suciedad.
- Aplicación: se rocía la solución sobre los azulejos, las juntas, el plato de ducha y la mampara. Gracias a su capacidad efervescente, el producto penetra en los poros de las superficies, atacando el moho desde la raíz.
- Tiempo de actuación: el ingeniero recomienda dejar actuar la mezcla durante 15 o 20 minutos. Durante este tiempo, la química hace su magia, desprendiendo los residuos minerales y orgánicos sin necesidad de esfuerzo mecánico.
- Aclarado final: basta con pasar una bayeta húmeda o utilizar el propio mando de la ducha con agua fría para retirar los restos. El resultado es una superficie brillante, desinfectada y sin olores químicos residuales.
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Ventajas de un método científico
Además de su eficacia, Fernández destaca que este truco es mucho más respetuoso con el medio ambiente que los limpiadores convencionales. Al descomponerse en sustancias naturales, no deja residuos tóxicos en el agua. Asimismo, es una opción muy segura para los hogares, evitando los vapores irritantes de la lejía o el amoníaco.
Con este consejo, la ciencia demuestra una vez más que, para tener un hogar impecable, muchas veces es mejor trabajar de forma inteligente que trabajar duro. Con solo agua caliente y percarbonato, el «milagro» de una ducha como nueva está al alcance de cualquiera.