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La preciosa reflexión de Carl Jung, psiquiatra suizo: «No retengas a quien se aleja de ti, porque así no llegará quien desea acercarse»

Imagen generada por IA.
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Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

En numerosas ocasiones creemos que tenemos que luchar por alguien que se está alejando de nuestra vida por miedo a perderlo o a no saber cómo vivir sin su presencia. El psiquiatra suizo Carl Jung habla sobre cómo aprender a entender las relaciones humanas y la respuesta la tiene clara: «No retengas a quien se aleja de ti. Porque así no llegará quien desea acercarse».

Unas quince palabras que encierran una importante lección de vida, poniendo el foco en aprender a soltar, aceptar las despedidas y comprender que no todas las personas que llegan a nuestra vida están destinadas a quedarse para siempre.

La clave: aprender a valorarse a uno mismo

En el momento en que una persona comienza a distanciarse, la primera reacción es intentar acercarse para poder recuperarla. Lo primero que pide una persona son explicaciones para poder mantener una conversación y evitar que desaparezca. Aunque, pocas veces nos paramos a reflexionar lo que supone aferrarse a alguien que ya no quiere estar a nuestro lado.

Jung confirma que retener a una persona por miedo a que deje de formar parte de nuestra vida se convierte en una manera fácil de olvidarnos a nosotros mismos, ya que el cariño no es una lucha constante y tampoco es una obligación para conseguir que una persona no se vaya.

Así que, cuando alguien no se quiere ir, sus acciones son las que lo demuestran y no siempre hacen falta promesas, debido a que la presencia, el interés y los pequeños gestos hablan por sí solos.

Las nuevas oportunidades

Aceptar que alguien se marcha no significa que no importe, sino que se resume en reconocer también que las relaciones no estén marcadas por la persecución constante de afecto.

El psiquiatra detalla que cerrar una puerta es lo que necesitamos para descubrir otras posibilidades. Cuando dejamos de invertir nuestra energía en quien no quiere quedarse, recuperamos espacio y tiempo para nuevas personas, experiencias y momentos que nos aportan mayor felicidad.

Las recomendaciones del experto

El mensaje de Carl Jung se centra en que no podemos obligar a nadie a que nos elija, pero sí podemos escoger no abandonarnos a nosotros mismos. Por lo tanto, dejar ir es el primer paso, ya que quien desea compartir su camino con una persona no necesita de ruegos constantes. De hecho, soltar no significa perder a alguien, sino aprovechar la oportunidad de encontrarse a uno mismo y abrir la puerta a algo mejor.

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