Psicología

La psicología lo deja claro: las personas celosas no suelen ser posesivas por amor, sino por inseguridades que arrastran desde hace años

Imagen generada con IA.
Imagen generada con IA.
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Revisar el móvil de la pareja, pedir explicaciones por cada salida o sentir malestar cuando queda con sus amistades son comportamientos que pueden confundirse con una muestra de amor. Sin embargo, cuando los celos se convierten en vigilancia constante o limitan la libertad de la otra persona, pueden esconder problemas de confianza y seguridad emocional. Diversos estudios psicológicos han encontrado una relación entre los celos románticos y el apego ansioso, una forma de vincularse marcada por el temor al rechazo o al abandono. Esto no significa que todas las personas celosas tengan el mismo pasado, pero sí ayuda a entender por qué algunas necesitan confirmar continuamente que su relación está a salvo.

El miedo a perder a la pareja

La teoría del apego, desarrollada a partir de los trabajos del psiquiatra John Bowlby, estudia cómo los vínculos afectivos influyen en las relaciones posteriores. En el ámbito sentimental, las personas con mayor ansiedad de apego pueden experimentar más temor a que su pareja las abandone.

Una investigación publicada en 2023 analizó a 171 adultos jóvenes y encontró diferencias en la forma de experimentar los celos según el estilo de apego. Otros trabajos, como un estudio publicado en 2022 con 847 participantes, también relacionaron la ansiedad de apego y determinados rasgos de personalidad con mayores niveles de celos románticos. Estos resultados muestran asociaciones, pero no demuestran que exista una única causa para esta emoción.

Las inseguridades pueden venir de otras relaciones

Las experiencias sentimentales, el miedo al rechazo y la incertidumbre dentro de una relación pueden influir en la manera de reaccionar ante posibles amenazas. Una persona que ha sufrido una infidelidad, por ejemplo, puede tener dificultades para volver a confiar, aunque eso no significa que necesariamente vaya a desarrollar conductas posesivas.

También pueden intervenir la autoestima, las experiencias familiares y la calidad de la relación actual. Por eso, no es riguroso afirmar que todos los celos proceden de heridas de la infancia o de inseguridades acumuladas durante años. Cada caso depende de distintos factores y requiere analizar el comportamiento concreto, no etiquetar automáticamente a quien siente celos.

Cuando los celos se convierten en control

Sentir celos ocasionalmente no equivale a ejercer control sobre la pareja. El problema aparece cuando esa emoción sirve para justificar revisar conversaciones privadas, exigir contraseñas, vigilar ubicaciones, prohibir amistades o imponer cómo debe vestirse la otra persona.

Un estudio examinó la relación entre los celos, las sospechas de infidelidad y distintas formas de violencia de pareja. Sus resultados muestran que los celos pueden estar relacionados con conductas de control y violencia, aunque las dinámicas dependen también del contexto social y de la relación.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias