El ‘poolworking’ llega a España: así es la nueva forma de teletrabajar que se está poniendo de moda entre los trabajadores españoles

Ibiza
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Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

El ser humano nunca se conforma. Para muchos, el teletrabajo fue durante años el objetivo deseable. Olvidarse de los atascos, del transporte público y de fichar cada mañana en una oficina para poder trabajar desde la comodidad de casa. Pero una vez conseguido, hay quienes prefieren ir un paso más allá y dejar la mesa del salón para trabajar bajo una sombrilla, con la brisa del mar, el sonido de las olas y el sol poniendo morenos hasta los pies.

Aunque para muchos esto no es más que un imaginario, para otros -y cada vez más- es una realidad cuando llega septiembre. Y es que la nostalgia por el verano hace que muchos quieran estirar el buen tiempo al máximo antes de trabajar tras una ventana empañada por el frío y una manta eléctrica en los riñones.

La tendencia tiene incluso nombre. Se trata del poolworking, una fórmula que mezcla lo que hasta ahora parecía inviable: trabajo en remoto, piscina y sensación de seguir de vacaciones.

¿Qué es el ‘poolworking’?

El concepto de poolworking nace de unir las palabras inglesas pool y working y resume la idea sencilla de trabajar desde un espacio próximo a una piscina cuando la vuelta al cole es una realidad o cuando hay que compaginar vacaciones y trabajo.

No significa necesariamente pasar toda la jornada laboral tumbado al sol con el ordenador sobre las piernas. La idea es aprovechar la flexibilidad que permite el trabajo remoto para cambiar de escenario y hacer que las pausas entre reuniones se parezcan un poco más a unas vacaciones.

Así, una terraza con vistas al mar puede convertirse en la oficina durante unas horas, mientras que el baño en la piscina ocupa el lugar que normalmente tendría el descanso para tomar un café.

Septiembre y octubre se convierten en los meses perfectos para probarlo

La vuelta a la rutina no tiene por qué coincidir necesariamente con el final del verano. Septiembre se ha convertido para muchos trabajadores en un mes muy atractivo para viajar: las temperaturas siguen siendo agradables en buena parte de España, las playas están menos masificadas y algunos destinos permiten disfrutar de una experiencia más tranquila que durante los meses centrales del verano.

De la cafetería al Mediterráneo

El fenómeno también supone una evolución de los espacios desde los que se teletrabaja. Durante los últimos años, las cafeterías de especialidad se convirtieron en una alternativa para quienes buscaban escapar de la oficina o de casa. Mesas amplias, conexión wifi, un buen café y un ambiente diferente bastaban para transformar unas horas de trabajo.

El poolworking lleva esa misma idea un paso más lejos. El objetivo ya no es simplemente cambiar de escritorio, sino convertir el propio destino en parte de la jornada laboral.

Y algunos trabajadores que pueden permitirse esta flexibilidad ya no tienen que conformarse con una cafetería de moda de su ciudad. Pueden hacerlo desde Ibiza, Mallorca, la Costa del Sol o cualquier otro destino mediterráneo con temperaturas suficientemente agradables para trabajar al aire libre durante buena parte del día.

Ibiza, una de las opciones para alargar el verano

Entre los destinos que permiten llevar esta tendencia al extremo está Ibiza. La isla mantiene durante septiembre unas condiciones especialmente atractivas para quienes quieren disfrutar del Mediterráneo cuando la temporada alta comienza a bajar el ritmo. 

En el norte de la isla, Cala San Miguel Ibiza Resort, Curio Collection by Hilton es uno de los pioneros en España en plantear precisamente esta combinación entre trabajo y desconexión. El complejo permite cambiar durante unos días la oficina tradicional por espacios exteriores con vistas al Mediterráneo, terrazas y zonas de piscina.

El poolworking puede resultar tentador, pero su principal requisito sigue siendo el mismo que el del teletrabajo convencional: que el puesto permita realmente trabajar a distancia y que el entorno sea compatible con las obligaciones laborales.

La gracia está precisamente en encontrar el equilibrio.

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