Platón, filósofo griego: «El que no se conoce a sí mismo, es esclavo de sus pasiones»
Hay dos términos sobre los que muchos filósofos han reflexionado, que son: ser rico o ser pobre
Podrías pensar que la cerveza es poco estable, pero no es así, es mucho más estable de lo que puedes pensar
Por extraño que parezca, un hombre demostró matemáticamente que Dios existe
Un buque de carga instala cilindros gigantes de 24m de altura en su cubierta y, contra todo pronóstico, consiguen lo nunca visto
Desde que el pensamiento filosófico existe, hay dos términos sobre los que muchos filósofos han reflexionado, que son: ser rico o ser pobre. Para pensamientos como los de Aristóteles, Epicuro o Séneca, la riqueza no solo se medía en términos materiales, sino que además, la satisfacción personal o el equilibrio interior entran dentro de esa riqueza. Por ello, nadie era más pobre que una persona que no puede vivir en paz consigo misma. Al igual que Platón.
Dentro de este contexto Platón, otro importantísimo filósofo, tenía una postura muy arraigada a la vez que provocadora sobre dicho tema. En La República, uno de sus libros más leidos, incluso miles de años después de su muerte afirma que «la pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos». Dicha afirmación invita a los lectores a cómo no poner límites a la voluntad puede llevar a la insatisfacción, incluso cuando ya se posee más de lo necesario.
Este filósofo fue quien creó la Academia como institución, siendo la base del pensamiento occidental del siglo IV a.C. En ella se profundizaron en temas de actualidad que a día de hoy siguen siendo esenciales, como lo son la justicia, la política, la educación o la naturaleza del conocimiento. Dichos temas se trataban a través del diálogo entre los personajes de sus libros, de tal modo que todas sus ideas nunca eran fijas, sino que estaban en un constante debate, en el cual comprender el funcionamiento de las ciudades o de las leyes era igual de importante que entender la mente humana y sus necesidades.
Por otro lado, la multiplicación de los deseos era un termino que Platón utilizaba para explicar cómo la insatisfacción viene del deseo de siempre querer más. En otro de sus libros, El Fedro, subraya que el alma humana tiende a inquietarse si no aprende a moderar sus apetitos: «El que no se conoce a sí mismo, es esclavo de sus pasiones». Un pensamiento que está muy de moda en la sociedad actual, marcada por la publicidad constante y el consumismo, del mismo modo que por la sensación de carencia que muchas veces no viene de lo que nos falta, sino de lo que creemos que necesitamos.
Además, a través de sus reflexiones, Platón invita a pensar sobre el concepto de la riqueza ¿Es algo que solo puede definirse de una manera? ¿La riqueza es objetiva o subjetiva? Platón tenía claro que poseer bienes nunca garantiza la felicidad, y que en cambio, la modernización y la prudencia son vitales. El filósofo defendía en su libro Gorgias que «no es la riqueza lo que hace feliz a un hombre, sino la virtud».
Aunque Platón recordaba que no se trata de deshacerse del dinero, teniendo lo suficiente para vivir una vida digna y sin preocupaciones, lo que Platón intentaba trasladar es que el peligro está en los deseosos, los cuales pueden aumentar ese y otros tipos de pobreza, un pensamiento que no solo defendía Platón, sino también Séneca, el cual afirmó en sus Cartas a Lucilio que «no es el hombre que tiene poco, sino el que anhela más, el que es más pobre», a lo que más adelante el filósofo y economista John Stuart Mill añadió que «el hombre verdaderamente rico es aquel que se contenta con poco, y no aquel que siempre exige más».
Ahora, si volcamos estos pensamientos al mundo de hoy, es fácil ver cómo se aplican, ya que son muchas personas las que con ingresos suficientes se siguen sintiendo ‘pobres’, ya sea materialmente o emocionalmente. En cuanto a este último, Platón respondió a esta pobreza emocional, afirmando que los deseos de estas personas crecen más rápido que sus satisfacciones, y solo la búsqueda de un límite interno y una reflexión serena permitirán alcanzar un bienestar suficiente.