José Antonio Marina, filósofo español, sobre la educación de los hijos: «Educar a alguien es uno de los mejores medios de educarse a sí mismo. No se puede ayudar a crecer sin aumentar la propia estatura»
Un proceso el de ser padre que exige un crecimiento personal para educar a los niños con buenos valores
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Siempre se dice que criar a los hijos es lo más complicado de todo el proceso de ser padres. Hacer que los niños desarrollen una serie de valores y capacidades es, en gran medida, trabajo de los progenitores. Es por ello que, de cara a que los niños crezcan siendo unas buenas personas, es muy importante que los padres también crezcan con ellos.
Esto lo explica a la perfección el filósofo español José Antonio Marina, quien abordó este reto con una profunda reflexión sobre la educación de los hijos, en la que afirma que «educar a alguien es uno de los mejores medios de educarse a sí mismo. No se puede ayudar a crecer sin aumentar la propia estatura».
Qué significa esta frase del filósofo
Lo que el filósofo quiere decir a través de esta cita es que la educación nunca es un camino donde el adulto se limita a impartir normas. Educar a un hijo se puede explicar como el mirarse a un espejo. Para enseñar buenos valores, los mayores están obligados a demostrar esas mismas virtudes en su propio comportamiento.
En este contexto, «aumentar la propia estatura» quiere decir que un padre debe crecer tanto emocionalmente como intelectualmente. Acompañar a un niño durante sus etapas de aprendizaje o ante sus primeras frustraciones nos exige un proceso de crecimiento interno para ser capaces de hacer frente a esas situaciones.
Una frase muy presente hoy en día
En la actualidad, en un entorno marcado por la tecnología, las palabras de José Antonio Marina están más presentes que nunca. El modelo educativo basado en el entendimiento y una menor rigidez a la hora de imponer normas ha quedado atrás en detrimento de un enfoque centrado en la empatía y el crecimiento mutuo entre padres e hijos.
Los menores aprenden mucho más de lo que observan en sus padres que de lo que se les dice. Incorporar esta forma de crianza al día a día implica entender la educación como un proceso continuo de aprendizaje donde la humildad y la autocrítica son fundamentales. Al esforzarnos por ayudar a crecer a los demás, logramos evolucionar como personas.