Reflexión

John Locke, filósofo inglés, sobre la educación: «El trabajo del maestro no consiste en enseñar todo lo aprendible, sino en generar en el alumno amor por el conocimiento»

Retrato de John Locke, pintado por Godfrey Kneller (1697). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Retrato de John Locke, pintado por Godfrey Kneller (1697). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

John Locke planteó esta reflexión sobre el papel del maestro en Algunos pensamientos sobre la educación (Some Thoughts Concerning Education, en el original en inglés), publicada en 1693.

El libro reunió una serie de cartas que el filósofo inglés había escrito desde 1684 a su amigo Edward Clarke, con consejos sobre cómo educar al hijo de su amigo..

Esas cartas terminaron convertidas en un tratado completo sobre educación, centrado en el desarrollo del carácter y la curiosidad del niño antes que en la memorización o el castigo. Ahí definió Locke cuál era, a su juicio, la verdadera tarea de quien enseña.

¿Qué quiso decir John Locke sobre el papel del maestro?

Para Locke, un buen maestro no medía su tarea por la cantidad de materias que lograba transmitir.

«El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible, como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento», escribió el filósofo inglés, según recoge Proverbia entre sus citas.

La distinción separaba dos objetivos que suelen confundirse, la acumulación de datos y el interés genuino por el conocimiento.

Locke agregaba que ese interés era la base para que el alumno pudiera continuar su propio aprendizaje, incluso después de dejar las lecciones formales con el preceptor. El objetivo no terminaba en el aula, sino en la capacidad del alumno para educarse solo.

El amor por el conocimiento frente a la memorización en la educación según John Locke

Locke sostenía que el aprendizaje forzado, basado en el castigo o la repetición mecánica, producía el efecto contrario al buscado. Un niño obligado a memorizar terminaba por asociar el conocimiento con una obligación desagradable, no con un placer.

Por eso, el filósofo proponía métodos más cercanos al juego, adaptados al carácter de cada niño, para que el interés surgiera de la curiosidad y no de la presión externa. El maestro cumplía su función cuando el alumno mantenía las ganas de preguntar, no cuando repetía una lección de memoria.

Esa idea distinguía la instrucción de la educación. Un maestro podía transmitir información sin lograr que el alumno la valorara, mientras que la reflexión de Locke colocaba el vínculo entre ambos en el centro del proceso, por encima del contenido de las lecciones.

¿Quién es John Locke, el filósofo inglés autor de esta reflexión sobre la educación?

Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, John Locke nació en 1632 y fue senior student del Christ Church College, en la Universidad de Oxford, desde 1658, donde dictó clases de griego a partir de 1660 y de retórica desde 1663.

De acuerdo con la Internet Encyclopedia of Philosophy, Locke se mudó a Londres en 1667, vinculado a la casa de Lord Ashley, y fue miembro de la Royal Society desde 1668. A fines de la década de 1680 huyó a los Países Bajos por persecución política y regresó a Inglaterra tras la Revolución Gloriosa. Murió el 28 de octubre de 1704.

Además de filósofo, Locke ocupó cargos políticos, entre ellos la secretaría de la Junta de Comercio y Plantaciones y la de los propietarios de las colonias de Carolina. Entre 1696 y 1700 integró la Junta de Comercio en su etapa renovada.

Sus obras más conocidas incluyen Ensayo sobre el entendimiento humano (An Essay Concerning Human Understanding) y Segundo tratado sobre el gobierno civil, ambas de 1689, además de Carta sobre la tolerancia. Algunos pensamientos sobre la educación, el libro donde formuló su reflexión sobre el papel del maestro, llegó unos años después, en 1693.

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