Trucos caseros

Los fabricantes lo aconsejan: «Si no quieres tener problemas con el termo lo recomendable es cambiar el ánodo de magnesio cada 2 años; cuesta apenas 13€ en las ferreterías»

Ánodo de magnesio, truco para mantener el termo, mantenimiento termo eléctrico.
Termo. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Los albañiles tienen diversos trucos para mantener la casa más arreglada, pero algunos consejos de los fabricantes son los que te pueden ahorrar más dinero. Por ejemplo, dentro del termo hay una pieza que se desgasta y que es muy sencilla de cambiar: el ánodo de magnesio.

Básicamente es una pieza que se desgasta para proteger el resto del termo. Si dejas la varilla durante años puedes acabar comprometiendo el calderín, aunque siga calentando.

Por eso muchos manuales de fabricantes recomiendan cambiarlo cada dos años, aunque hay que hacer con mayor frecuencia cuando el agua es especialmente dura. Al final, la prevención es la mejor protección contra la corrosión.

Los fabricantes recomiendan cambiar el ánodo de magnesio cada dos años

Al permanecer en contacto con el agua, los componentes metálicos del termo están expuestos a la corrosión. El secreto del ánodo es que el magnesio se deteriora preferentemente y protege otros materiales del equipo: esa es la lógica del remedio casero.

Ten en cuenta que el desgaste forma parte del funcionamiento previsto: el problema aparece cuando se consume y permanece dentro del aparato sin que nadie compruebe su estado.

Que el termo siga proporcionando agua caliente no demuestra que conserve esa protección, porque calentar el agua y proteger el depósito son funciones distintas.

Por ejemplo, los fabricantes Cointra incluyen la revisión y sustitución periódica del ánodo entre las operaciones importantes para prolongar la duración del termo. De hecho, su ubicación influye en el mantenimiento, porque cuando está junto a la resistencia, las acumulaciones de cal pueden dificultar el acceso a ambos elementos.

Ten en cuenta que hay termos con ánodo electrónico cuyo mantenimiento es diferente, mientras que los de magnesio requieren comprobar el desgaste y sustituir la pieza según las indicaciones del fabricante y las características del agua.

Cuánto cuesta el recambio del ánodo de magnesio y qué hay que comprobar

No pienses que el remedio va a salirte carísimo, hay ánodos de magnesio desde 13 euros. Eso sí, a ese precio hay que sumarle el tiempo de desplazamiento y el trabajo de un profesional.

Para evitar una compra equivocada, lo más útil es fotografiar la placa de características del aparato y facilitar el modelo al distribuidor. La longitud, el diámetro y la fijación del recambio deben ser compatibles.

No es una pieza complicadísima de modificar para un profesional, pero puede ser necesario vaciar el depósito y desmontar el conjunto de la resistencia, así que es mejor planificarlo.

Otros consejos para evitar averías en el termo eléctrico

Cuando se programe el mantenimiento, merece la pena pedir que revisen también las incrustaciones de la resistencia. En ciudades como Valencia, con agua dura, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia.

Si aparece agua debajo del termo, conviene observar de dónde procede sin desmontar nada. Un goteo de la válvula de seguridad durante el calentamiento puede estar relacionado con la expansión del agua; una pérdida continua requiere que el instalador compruebe la instalación.

Además, nunca se debe taponar esa salida para acabar con el goteo, porque cumple una función de seguridad. Para no olvidarte, guarda la factura de mantenimiento junto al manual y anota cuándo se sustituyó el ánodo de magnesio.

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