Las expertas en limpieza coinciden: «Aunque la ropa de invierno la guardes limpia, puede haber acumulado polvo o humedad. Antes de empezar a usar jerséis y bufandas, revisa siempre la etiqueta y lávalas»
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Con la llegada del frío, toca recuperar los jerséis, las bufandas, los abrigos y el resto de prendas que han permanecido en el armario durante los últimos meses. Aunque solemos guardarlas recién lavadas y perfectamente dobladas, el paso del tiempo puede hacer que acumulen polvo y humedad. Por este motivo, las expertas en limpieza recomiendan lavar la ropa de invierno antes ponérsela. Además, conviene aprovechar este momento para limpiar el interior del armario.
«La ropa de invierno necesita una mayor atención que la de verano porque está compuesta por materiales y texturas mucho más complejos y delicados. Los tejidos que ayudan a proteger del frío (lana, piel, plumas…) son muy susceptibles a la humedad ambiental y, quizás por esa razón, el uso de agua para limpiarlas puede suponer todo un gran reto, o incluso resultar imposible», explica Jorge Vernetta, Head of Vertical Laundry de Mr Jeff.
La importancia de lavar la ropa de invierno antes de usarla
@brillaycocinaconcris La ropa de invierno lleva meses guardada… la lavas antes de volver a ponértela? 🧥🍂 #TrucosDeLimpieza #RopaDeInvierno #LimpiezaDelHogar ♬ sonido original – 𝓒𝓻𝓲𝓼
«¿Lavas la ropa de invierno antes de volver a ponértela? Aunque la hayas guardado limpia, después de varios meses en el armario puede haber acumulado polvo, olor a cerrado o incluso algo de humedad. Antes de utilizar de nuevo jerséis, bufandas, mantas y otras prendas que llevan tiempo guardadas, revisa siempre sus etiquetas y lava aquellas que lo permitan con el programa adecuado. Las prendas delicadas que no necesiten pasar por la lavadora deben airearse bien. Además, antes de volver a llenar el armario, aprovecha para limpiarlo».
Las prendas de lana necesitan unos cuidados específicos para evitar que se estropeen durante el lavado. Si admiten el lavado a máquina, lo más recomendable es utilizar un detergente líquido suave y prescindir de los productos en polvo, que pueden resultar demasiado agresivos para las fibras. Para evitar que pierdan su forma, conviene lavar las prendas del revés y seleccionar un programa específico. El agua no debe superar los 30 °C y es preferible utilizar un centrifugado muy suave. Una vez terminado el ciclo, lo ideal es secarlas al aire, extendidas sobre una toalla seca, sin retorcerlas ni colgarlas.
El cachemir es un tejido especialmente delicado, razón por la cual los expertos en limpieza doméstica aconsejan introducir las prendas del revés en una bolsa de lavado. La temperatura no debe superar los 30°C y el centrifugado tiene que oscilar entre los 400 y los 600 RPM. Al finalizar, es mejor extender las prendas sobre una toalla para que se sequen y evitar que pierdan su forma original.
Aunque la pana es un tejido bastante resistente, su superficie puede acumular pelusas si no se lava adecuadamente. Antes de meterla en la lavadora, es recomendable darle la vuelta y evitar que entre en contacto con prendas que desprendan muchas fibras, como las toallas o tejidos de lana. Lo mejor es lavarla junto a otras prendas de colores similares y utilizar un programa con agua fría o templada. Aunque se puede secar en la secadora a baja temperatura, para reducir la aparición de arrugas es preferible sacarla cuando todavía conserve algo de humedad y dejar que termine de secarse al aire.
Lavar el edredón paso a paso
Para lavar un edredón nórdico de fibra en la lavadora sin estropearlo, lo primero es comprobar las indicaciones del fabricante. Si tiene una funda extraíble, hay que retirarla y lavarla por separado. Después, coloca el edredón en el tambor sin doblarlo ni comprimirlo y asegúrate de que la lavadora tenga capacidad suficiente. Para modelos de gran tamaño, se recomienda utilizar una máquina de al menos 8 kg. Añade una pequeña cantidad de detergente líquido, ya que un exceso de espuma podría quedarse acumulado entre las fibras, y selecciona un programa delicado o específico para prendas de relleno, con agua a unos 30 °C.
Otro truco consiste en introducir pelotas de secado, que ayudan a repartir el relleno y evitan que se apelmace en determinadas zonas. Una vez terminado el ciclo lavado, el secado es fundamental: lo ideal es utilizar la secadora con las pelotas, seleccionar una temperatura baja y mantener el programa hasta que el edredón esté completamente seco. Si no tienes secadora, puedes dejarlo al aire libre en horizontal, dándole la vuelta aproximadamente cada dos horas para facilitar un secado uniforme.
Uno de los aspectos más importantes es no utilizar suavizante, ya que sus residuos pueden quedarse adheridos a las plumas y hacer que se apelmacen. Asimismo, cuando llega el momento de guardarlos hasta la próxima temporada, es fundamental asegurarse de que el edredón está limpio y completamente seco. Se puede introducir en una bolsa de algodón o una funda transpirable, evitando comprimirlo demasiado para no deformar el relleno. Por último, hay que elegir un espacio fresco, seco y protegido de la luz para mantenerlo en perfectas condiciones.